Como viene siendo costumbre desde hace muchos años, un grupo de dieciséis estudiantes de la Universidad de Indiana (Indiana University) ha decidido dejar su Indiana natal para adentrarse en una aventura lingüístico-cultural que nunca olvidarán. Durante seis semanas cambiarán las llanuras del Midwest americano por la meseta norte castellana, y el amarillo y verde de los campos de maíz por el dorado de la maravillosa piedra de Villamayor.

Para muchos de ellos esta es la primera que vez han salido de EE.UU. así que se enfrentan al doble reto de abandonar un entorno familiar por otro del que apenas conocen algunas fotos y en el que además deben comunicarse en una lengua que no es la suya.  No puedo pensar en otro sitio más perfecto que Salamanca para hacer de este desafío una experiencia cómoda y sin grandes sobresaltos. 

En Salamanca han aprendido que se puede vivir sin coche y que andando es como mejor se aprecian los detalles de la belleza de esta ciudad; que todos los caminos pasan por la Plaza Mayor, y que esta será el escenario de muchos de sus mejores recuerdos. En los bares, cafeterías y terrazas se han mezclado con los salmantinos y han comprendido por qué estos lugares de encuentro son fundamentales en la vida social de todos los españoles sin importar edad ni condición. Las clases impartidas por Cursos Internacionales de la Universidad de Salamanca les han hecho mejorar exponencialmente el español que día a día practican con sus familias de acogida y con las gentes de Salamanca. Gracias a las excursiones organizadas por Cursos Internacionales y a sus excelentes profesores-guías han tenido la oportunidad de visitar algunas de las ciudades más bellas de España y empaparse de su riquísima historia y arquitectura.

Sin duda alguna esta experiencia les ha abierto los ojos y la mente en muchos sentidos, y les ha hecho preguntarse y cuestionarse aspectos culturales y lingüísticos que ni en las clases ni en su país de origen se habían planteado. Como colofón me quedo con la reflexión de una mis estudiantes al contemplar las murallas centenarias de Miranda del Castañar: “Cuando veo estas murallas tan antiguas me pregunto qué es lo que mi generación, que está tan acostumbrada a la cultura de usar y tirar, dejará para la posteridad”. 

Gracias Salamanca, gracias Cursos Internacionales de la Universidad de Salamanca por ofrecer el marco perfecto para unas vivencias que formarán parte de las vidas de estos chicos para siempre.

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