El pasado 13 de abril el ministro de Educación anunciaba la necesidad de reformar aquellas titulaciones que fueran minoritarias en el alumnado. De esta manera aquellas carreras que contaran con menos de 50 alumnos por aula deberían presentar un plan de reforma en el cual o bien se fusionaran con otras titulaciones de similar corte académico o bien se introdujeran como especialización de otras titulaciones más mayoritarias. Ante este anuncio el 68,4% del alumnado entrevistado en el sondeo realizado para SALAMANCA24HORAS considera que en ningún caso el número de alumnos deba de ser un criterio para eliminar titulaciones que anteriormente hayan contado con una formación específica. Incluso algunos de ellos declaraban la necesidad de una mayor oferta de asignaturas en dichas carreras que por ser minoritarias muchas veces se menosprecian. Tan sólo un 10,5% veían como positiva la fusión de titulaciones como una alternativa a la desaparición de tales titulaciones. Un 21,1% veían como positiva la transformación en especialidades de otras titulaciones ya que así se favorece que los alumnos curses dos titulaciones académicas.

La reforma que más rechazo ha despertado en el seno de la comunidad educativa universitaria ha sido la propuesta de subir las tasas académicas de las primeras matrículas en un 66% para los títulos de grado y un 50% para los másteres. Ante estas declaraciones el 89,5% de los encuestados valoran como un absoluto despropósito una subida tal como la propuesta. Muchos de ellos recalcan que ante tal medida involuciones al pasado en el cual únicamente podían cursas enseñanza universitaria aquellas familias con mayores recursos económicos, la idea de que “la universidad volverá a ser de los ricos” se repite entre la mayoría de los encuestados. Tan solo un 10,5% opinan que en tiempos de crisis estas medidas puedan ser justificadas.

Respecto a cómo se puedan ver afectadas aquellas personas que decidan comenzar estudios universitarios ante tales condiciones el 70% de los encuestados opinan que muchos de ellos se tendrán que ver obligados a optar por otras vías como la Formación Profesional. Un 35,5% opinan que aumentarán los préstamos para sufragar los costes universitarios, pero muchos de ellos advierten del peligro porque luego han de ser devueltos en un contexto de desempleo como el actual y en una crisis que va para largo. Ante todo ninguno de los encuestados piensan que estas medidas sean una forma de seleccionar a los estudiantes más competentes o que realmente quieran cursar una titulación.

A pesar de que la mayoría de los estudiantes encuestados no se verán afectados por esta subida de tasas ya que pretende llevarse a cabo en los estudiantes de nuevo ingreso, hemos querido preguntarles cómo creen que se verían afectados en el caso de que les fueran aplicados estos recortes. El 30% de los encuestados manifiestan que ante estas condiciones no podrían permitirse comenzar una carrera por mucho que quisieran. El 55% opinan que tendrían que compaginar los estudios con un trabajo remunerado con el que poder sufragar los gastos.

No  obstante muchos de ellos recalcan la inviabilidad de poder trabajar cursando estudios de grado en los cuales además de la asistencia obligatoria se cuenta con prácticas y seminarios que cubren la totalidad de la jornada. Además de recalcar la dificultad de encontrar un trabajo en dichas circunstancias económicas. El 20% aseguran que tendrían que verse obligados a pedir un préstamo bancario para poder cursar los estudios, nuevamente recalcando los peligros de estos préstamos en una juventud que prevé tener trabajos precarios y de gran inestabilidad.

Sondeo elaborado por Lydia Basabe y Lorea Romero, de la Facultad de Sociología de la Universidad de Salamanca.

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