La reacción en cadena de la polimerasa PCR (del inglés Polymerase Chain Reaction) en tiempo real (RT-PCR) es una técnica de referencia para realizar análisis de ADN. Los científicos pueden obtener un gran número de copias a partir de un fragmento de ADN y, gracias a esta amplificación, es fácil identificar compuestos o diagnosticar una enfermedad causada por virus o bacterias, por ejemplo. Sergio González Pérez, científico del Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Salamanca (Irnasa) ha impartido un seminario de investigación en este centro del CSIC sobre los fundamentos y aplicaciones de la PCR y su actualidad. A pesar de tener más de dos décadas de historia y de los avances logrados por los sistemas de secuenciación masiva, esta técnica sigue siendo útil, según ha explicado.
 
El primer aparato de PCR a tiempo real se comercializó en los años 90 y, a diferencia de la PCR convencional permite la cuantificación del ADN. La PCR es "una amplificación del material genético que permite cuantificar qué cantidad de dicho material se encuentra en una muestra concreta", ha explicado el experto en declaraciones a DiCYT (www.dicyt.com). Por ejemplo, "si quieres determinar si una preparación alimenticia está hecha con leche de vaca o de oveja, esta técnica podría indicarlo amplificando el material genético". Por eso, sirve para detectar fraudes, pero también es una técnica diagnóstica, porque el mismo procedimiento se emplea para detectar enfermedades en humanos a partir de una muestra.
 
El base de la PCR es una reacción enzimática y la amplificación es exponencial, de forma que el número de copias va aumentando en cada ciclo. "Después de 30 ciclos se llega a unas 1.000 millones de copias", afirma. Las aplicaciones son innumerables en muchos campos. "Allí donde hay un organismo vivo se puede utilizar esta técnica", apunta Sergio González Pérez. Además, "es posible aplicarla donde tengamos material genómico, es decir, donde haya vida o la haya habido, como huesos, saliva, sangre, incluso fósiles".
 
Los ejemplos son tan variados como el número de disciplinas científicas cuyo trabajo esté relacionado con seres vivos. El especialista pone un ejemplo singular: el estudio del deterioro de los monumentos de una ciudad, ya que "se pueden dañar por factores físicos, pero también por factores bióticos", es decir, por microorganismos que actúan sobre la piedra. En definitiva, "siempre que haya un factor biótico de por medio, puedes utilizar PCR, para detectar fraude en alimentos, realizar diagnóstico de enfermedades o caracterizar un suelo para ver qué tipo de bacterias hay".
 
Sin embargo, ya no es una técnica puntera, frente a los sistemas de secuenciación masiva. De hecho, el primer aparato de PCR data de los años 90. A pesar de todo, "seguirá durante mucho tiempo siendo la técnica de referencia porque es relativamente económica en comparación con la secuenciación" e incluso puede servir para hacer un cribado de muestras que después se secuenciarán. Sólo un abaratamiento de la secuenciación masiva podría desplazar esta técnica ampliamente usada por la comunidad científica, según el experto.

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