En momentos de dificultad económica, muchas familias apenas tienen qué llevar al plato para alimentarse. El Banco de Alimentos se antoja como una alternativa para quienes buscan en la solidaridad del prójimo una esperanza para continuar adelante. El año pasado, el Banco de Alimentos de Salamanca distribuyó más de medio millón de alimentos a través de 88 entidades colaboradoras repartidas por toda la provincia. La ayuda llegó a 8.091 beneficiarios reales, la mayoría familias cuyos componentes están en paro, inmigrantes y otros colectivos. 
 
En el primer semestre de este año, el Banco de Alimentos ha distribuido ya un total de 376.437 kilos de alimentos, repartidos en tres fases por toda la provincia. Algunos ayuntamientos se responsabilizan de la distribución de alimentos, que los reciben de la Cruz Roja.
 
Los víveres obtenidos son destinados a personas y familias que están sufriendo dificultades económicas graves por la escasez de productos de primera necesidad. En concreto, los alimentos recogidos son entregados al comedor social de la Parroquia de Puente Ladrillo, a la asociación Beatriz de Suabia, al banco de alimentos de la parroquia del Zurguén y a familias particulares que directamente han solicitado ayuda a la organización juvenil. Pero también por municipios de toda la provincia.
 
El Banco de Alimentos de Salamanca es una Organización No Gubernamental y sin ánimo de lucro que lleva trabajando en la capital desde hace más de una década. “Con frecuencia decimos que los amigos son para las ocasiones. Es tanto como decir que la verdadera amistad se prueba frente a los problemas y dificultades, en tiempos de afirmación. Es ahora, en esta difícil situación económica, cuando podemos decir, sin equivocarnos, que los Bancos de Alimentos, tenemos más amigos cada día. Es la gran ocasión para comunicar nuestra alegría e invitaros a participar”, explican sus organizadores.

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