SALAMANCA24HORAS continúa desplazándose por la geografía salmantina con el sencillo propósito de conocer y llevar a los lectores la vida e historia de los barrios y sus gentes. Junto al Río Tormes y a los pies de las majestuosas catedrales y Casa Lis, pero a cinco minutos de la Plaza Mayor, el centro de la ciudad de Salamanca y su conjunto monumental, se ubica el barrio conocido como de Tenerías. Un barrio testigo de uno de los primeros enclaves comerciales (sobre todo agroganadero) sito como vado a las orillas del Tormes por la cercanía del Puente Romano y de paso hacia la Vía de la Plata.
 
Recibe a este diario José González, propietario y heredero de Bicicletas Palacios. Un negocio sustentado en las dos ruedas desde hace 106 años y con larga tradición familiar. Una casa que ha sido testigo de todos o casi todos los cambios que ha sufrido el barrio a lo largo de los años y que se mantiene prácticamente intacta desde antaño no perdiendo ese espíritu y esa esencia de comercio de barrio, como así se puede apreciar nada más entrar en el local. Lo primero que recuerda José es la composición de las calles. Casi similar a la que conocemos hoy pero con cambios sustanciales como la creación de la calle Santa Brígida. El nivel del suelo lo marcaba la que hoy es y sigue casi igual pero con nuevas edificaciones calle de Santa María La Blanca. La avenida Reyes de España era un montículo de tierra que dividía las huertas y convento de las Hijas de Jesús y las pocas casas bajas del entorno en aquel entonces, según señala, hacia el río Tormes.
 
González asegura que la vida comercial en el barrio ha ido evolucionando junto al desarrollo general del mismo y a la construcción de nuevas edificaciones y urbanización de calles que han permitido un aumento de población en esta zona. Antes de eso, su casa de bicicletas y la casa de Salomé Sánchez, que comerciaba aceite de oliva, gaseosa y “orange crush” (lo que equivaldría a la Fanta de naranja), eran los únicos establecimientos. Hoy en día otros negocios se asientan en las calles de Tenerías que dan vida al barrio junto con más puestas en valor como puede ser la recuperación de las riberas de los márgenes del río Tormes, la recién renovada y restaurada muralla de la ciudad (oculta entonces por varias viviendas) o el museo de la Historia de la Automoción. También ayudó a prosperar al barrio, según José González, la mejora de las vías de comunicación mediante la construcción del puente Enrique Estevan y el posterior parking.
 
Pero por lo demás, José no ha apreciado excesivos cambios en la evolución del barrio de Tenerías en los últimos años comparado con otras zonas de Salamanca donde sí se ha notado más el crecimiento y el desarrollo de los mismos. “Este barrio casi siempre ha estado igual, es un barrio muy tranquilo”, dice mientras muestra fotografías antiguas del mismo. Finaliza, no obstante, indicando que no es un barrio muerto, aumentando la vida del mismo con la llegada del buen tiempo al ser zonas donde la gente puede disfrutar de agradables paseos, hacer deporte, o sentarse en una terraza a tomar un refresco o un pincho en la más absoluta tranquilidad y muy cerquita del centro.
 

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