Según Joaquín Marcos, presidente de AESPAN, un 65% del pan es artesanal. El resto, es congelado. Por desgracia, no es fácil distinguirlo, ya que, según dice, “muchas veces la gente compra el pan caliente, creyendo que eso es porque es tradicional, y no saben que ese pan era congelado”. Para competir contra la industria del pan congelado a gran escala, y destacar el suyo, completamente tradicional, han creado una campaña con pegatinas y bolsas, que indican que el pan que se está comprando es suyo, bajo el lema "ArteSanos del Pan".

“Esto no significa que el pan que no tenga esto sea congelado, pero sí podrán asegurarse de que el que lo tiene es tradicional”. Además, ha señalado, de este modo también pretenden hacer un llamamiento a otros panaderos que trabajan de forma tradicional, para que se unan a su asociación y participen en el proyecto. Los hábitos de consumo de pan se han modificado debido a la crisis.

Las estadísticas muestran que ha aumentado en un 1%, aunque aseguran que ellos no lo han notado en absoluto, ya que es un porcentaje insignificante. No obstante, se muestran preocupados por otros hábitos alimenticios que han desbancado al pan a largo plazo, especialmente en la dieta infantil. “Nos preocupan los niños, ya no comen pan. Curiosamente los que más pan comen son los mayores de 65 años, y los que menos los menores de 30 años. 

Estas personas son los futuros consumidores, por lo tanto…”, ha manifestado el presidente con resignación. Para afianzar la campaña, ha acudido a la presentación Mariló Recio, una experta nutricional y dietóloga. Asegura que también tratarán de comunicar la importancia del consumo del pan, y enseñar a distinguir la textura y el sabor, miga, corteza y esponjosidad. Las catas de pan también se incluirán en los programas de AESPAN.

Joaquín Marcos recuerda que el pan fresco no tiene conservantes, se hace a diario, y que, al contrario de lo que muchos piensan, no engorda, ya que no tiene grasas. La diferencia entre el tradicional y el congelado radica en el tiempo de fermentación, que oscila entre las dos y tres horas en el caso del tradicional. Por el contrario, la fermentación se aviva en el caso del pan congelado, para acelerar el proceso. A pesar del ligero aumento de consumo de pan debido a la crisis, aseguran que a largo plazo, si se remontan a hace 30 años, ha descendido notablemente. 

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