Entre los años 2007 y 2012 se han cerrado más de 50.000 bares en España y la producción en este subsector hostelero ha sufrido una caída acumulada de alrededor de un 13%, lo que supone unos 8.000 millones de euros menos. Así lo denuncia la Federación Española de Hostelería, para la que la reducción de las ventas, el recorte de los precios y el aumento de impuestos y de costes como los energéticos o las licencias de terrazas son algunos de los factores que han llevado al cierre de muchos de estos establecimientos. En su mayoría de carácter familiar, pues el 95% de los negocios tienen menos de 10 trabajadores y de ellos el 45% no tienen trabajadores por lo que los negocios dependen exclusivamente de los autónomos.
 
Salamanca no es ajena a este problema, teniendo en cuenta además que durante años ostentó el título de ‘ciudad de los bares’. Pero actualmente hay un negocio hostelero por cada 111 habitantes, cuando hace un lustro era por cada 90 salmantinos, tras un descenso del doce por ciento en este tipo de establecimientos hosteleros. Esto se traduce en que la crisis se ha llevado por delante cerca de doscientos bares en la ciudad, al pasar de 1.551 en 2007 a 1.360 en la actualidad.
 
El bar español siempre ha sido punto de encuentro y socialización, y a pesar de la crisis, este negocio continúa demostrando que es clave para el impulso económico del país. Así se demuestra en las cifras de empleo que, según la última Encuesta de Población Activa (EPA) realizada por el Instituto Nacional de Estadística, el sector de restauración ocupa actualmente más de un millón de trabajadores.

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