Este sábado, 10 de mayo, se celebra el Día Mundial del Lupus. Por este motivo, la Asociación Salmantina de Lupus (Asalu) está llevando a cabo una jornada divulgativa de esta enfermedad rara que en la provincia charra afecta a un centenar de personas. Con la colaboración del Ayuntamiento y el Colegio Oficial de Médicos, se debate sobre tratamiento y cuidados dermatológicos en el paciente con lupus eritematoso, futuros tratamientos y cómo convivir con esta enfermedad.
 
Lupus significa en latín lobo, por eso a esta curiosa enfermedad se la denominó así, debido a su parecido en la forma de atacar de dicho animal a su presa. “Cuando ataca el lobo, nunca sabes por dónde te va a venir, igual ocurre con esta enfermedad”, afirma la presidenta de Asalu, Marcela Gómez. Y es que el lupus es una patología que altera el sistema inmunológico del afectado, atacando a las células y tejidos sanos del organismo. 
 
Existen dos tipos de lupus comunes, el eritematoso sistémico, que afecta a órganos vitales, como el riñón, el cerebro o el corazón; y el discoide , que únicamente afecta a la piel. Entre sus síntomas principales podemos encontrar dolor en las articulaciones, fatiga extrema y debilidad, inflamación de los tejidos que recubren los órganos internos y problemas renales. También las alas de mariposa, símbolo de la asociación pueden aparecer en la cara del afectado.
 
Para saber más y luchar contra esta enfermedad, se fundó hace doce años Asalu, una asociación sin ánimo de lucro que cuenta con cien socios  cuyo objetivo es reunir a los afectados y sus familias y ofrecerles información, búsqueda de soluciones, apoyo social y psicológico, y  en palabras de su presidenta, “el motivo principal es que las personas a quienes se lo diagnostiquen no se encuentren solos”. La asociación la conforman una directiva, un trabajador social y una psicóloga, todos ellos voluntarios. Entre todos promueven actividades como charlas, taichí y yoga, que les ayudan trabajar las articulaciones, los músculos y la mente.
 
Con lupus sí se puede tener una vida relativamente normal gracias al tratamiento, Marcela González, reconoce que en muchas ocasiones el trabajo resulta estresante, porque al padecer muchos dolores no pueden llevar un ritmo de vida muy duro. Respecto a los recortes a las personas dependientes, la presidenta de Asalu confirma que muchas asociaciones han tenido que cerrar, ya que el Gobierno ha retirado todas las subvenciones. “Vivimos con la ayuda del Ayuntamiento y la cuota de nuestros socios, creo que hacemos un trabajo enorme a nivel social y sería una pena que desapareciésemos”, señala.

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