El Estado gasta más en mantener un preso que en la prestación por desempleo de un padre de familia. La Administración central dedicará este año 1.102.129 millones de euros para la gestión de las 72 cárceles españolas en las que trabajan 25.000 empleados públicos. En esta partida se incluyen el gasto de personal, las inversiones (6,8 millones), el presupuesto en asistencia sanitaria y farmacéutica (70 millones), el coste del mantenimiento de los edificios y la custodia de los presos. 

Con lo presupuestado para Instituciones Penitenciarias, el coste anual por recluso alcanza los 16.064 euros, es decir, algo más de 44 euros al día. En el caso de un parado con hijo le corresponde una prestación de 1.242,52 euros al mes y obtendrá la ayuda durante dos años si ha cotizado lo máximo, 2.160 días en los últimos seis años. No obstante, este desempleado no cobrará la misma cuantía todo el tiempo, sino que a partir del sexto mes se reduce. La ley establece que durante los primeros 180 días tendrá el 70% de la base reguladora y a partir del sexto mes se rebaja al 50%. Al final, este parado obtendrá unos ingresos de 13.419 euros al año por la prestación.

Una familia media en España con dos hijos destina a la cesta de la compra 5.565 euros y a la hipoteca 6.841 euros. Si a esto se suma los 1.319 euros que cuesta la educación de cada hijo al año y los 5.439 euros de transporte, resulta muy difícil que los números salgan. Los 16.064 euros que le cuesta al Estado mantener a cada preso al año es lo que dicen los presupuestos de 2013. Pero Acaip, el sindicato de funcionarios de prisiones, sostiene que el coste es mucho mayor en la práctica, un gasto que dice que se acerca a los  25.000 euros. “Hay una gran proporción de internos en tratamiento farmacológico por trastornos mentales y adicciones. Eso es bastante costoso”, indica un portavoz del colectivo.

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