Hay enfermedades que por no percibirse a simple vista significa que sean menos dolorosas. Es el caso de la fibromialgia, un síndrome reumatológico crónico cuyo origen es aún desconocido. También para la mayoría de la sociedad, que lo identifica con otro tipo de dolencias.

Desde el año 2004, la asociación de fibromialgia y síndrome de fatiga crónica de Salamanca, Afibrosal, con sede en la calle La Bañeza, se ha convertido en bálsamo para cientos de salmantinas. Todo surgió a raíz de una terapia colectiva. El Servicio de Reumatología, que se encontraba desbordado, pidió ayuda a la Universidad y se adjudicó un proyecto a Mapfre a través del cual una psicóloga, Mónica Santamaría, percibió el problema y propuso continuar trabajando. ?Gracias a profesionales como éstos la labor continúa adelante?, asegura Juncal Hernández, presidenta de Afibrosal.

A través de terapias alternativas psicológicas, musicología y risoterapia, se logra enseñar a saber vivir con la enfermedad. ?Llevamos a cabo terapias alternativas, pues la medicina convencional no siempre es efectiva. Enseñamos a saber vivir con la enfermedad?, explica la vicepresidenta de la asociación, Pilar Rodríguez. Por ejemplo, el yoga se practica de una manera especial, trabajando más la mente. Igual ocurre con la risoterapia, musicoterapia, ?trabajamos las actividades sociales y la autoestima, porque te levantas todos los días muy mal. Es importante trabajar con la persona para que no decaiga?.

Expansión de la actividad

La labor comenzó a dar sus frutos y se fueron añadiendo profesionales para expandir la terapia. Así, se firmaron convenios con osteópatas, fisioterapeutas y una psicóloga clínica. ?Es una labor de día a día, porque es difícil ver resultados a simple vista, siempre es necesario más?, afirma Juncal Hernández. El problema radica en que esta enfermedad crónica no es visible con una radiografía o una analítica, ?sólo para quienes la padecemos, incluso hay profesionales que no creen en ello y le dicen al paciente que todo está en su cabeza, lo que provoca una mayor depresión?.

Desde Afibrosal luchan contra la incomprensión social. ?Cuando has asumido la enfermedad vas con el dolor a todos los sitios, a veces parece que se olvida pero nada más tocarte alguien regresa. Y nos tenemos que justificar continuamente, si estás en una actividad te dicen que entonces no duele, pero estás en casa te dicen que no luchas, Como no llevamos bastón, parece que no tenemos nada, y no queremos dar lástima ni quedar como un mueble viejo, es importante la actividad?, se lamenta Pilar Rodríguez.

Otro de los problemas atañe al mercado laboral. Esta enfermedad puede provocar bajas duraderas, pero con la reforma del Gobierno se penalizan estos periodos prolongados de ausencia del puesto de trabajo. De ahí que Afibrosal solicite un mayor reconocimiento de la fibromialgia por parte de las administraciones, con una adaptación de la jornada laboral, distribuyendo mejor las horas, ?¿pero qué empresa lo hace en estos tiempos? Y quedándose en casa no se soluciona nada?.

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