El mercado inmobiliario desató la crisis mundial que arrastra a la mayoría de los países. El ‘boom’ de la construcción  elevó la edificación por encima de las necesidades del mercado e incrementó el precio de las viviendas por encima de su valor real. Cinco años después, estos excesos pasan factura a buena parte de los salmantinos. Miles de pisos continúan sin venderse en la provincia charra pese a que los precios se han reducido de manera importante.
 
El índice inmobiliario general, herramienta creada por la sociedad Tinsa que analiza la evolución del valor de la vivienda en el mercado español, muestra que el descenso acumulado desde que el valor de las viviendas alcanzó su punto más alto en diciembre de 2007, ronda el 25 por ciento. O lo que es lo mismo, las viviendas han perdido ya una cuarta parte de su valor desde el inicio de la crisis.
 
En el verano de 2007 los bancos firmaban hipotecas por un valor medio de 140.000 euros en Salamanca, según datos del Instituto Nacional de Estadística. Ahora, si llegan a hacerlo, pues el grifo de las entidades financieras permanece casi cerrado, apenas superan los 100.000 euros de media. Y es que se ha pasado de casi 350 compraventas al mes aquel verano a poco más de un centenar, sobre todo vivienda libre y usada, permaneciendo en stock mucha vivienda nueva.

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