El recibo de la luz volverá a subir a partir de octubre, una vez más, pues la subasta que fija el precio de la electricidad en el último trimestre del año, uno de los componentes que determinan la tarifa eléctrica que abonarán los usuarios, cerró este martes con una subida del 7,6%. De esta forma, aunque el Gobierno mantenga congelada su parte, pues el ministro de Industria ya ha anunciado que no modificará la parte regulada de la Tarifa de Último Recurso, el recibo de la luz aumentará un 3,1% a partir de octubre.

Esta subida afectará a partir del 1 de octubre a todos los clientes que tienen contratada la Tarifa de Último Recurso (TUR) e indirectamente a los que están en el mercado libre, ya que en muchos casos sus tarifas cambian siempre que lo hace la TUR. La factura media se sitúa ya en 794 euros al año para un hogar con potencia contratada de 4,6 kW y consumo anual de 3.500 kWh.  

Ya en septiembre la luz subió debido a la reforma legislativo del Gobierno, sumándose así a los anteriores incrementos trimestrales. El carácter inhábil del verano para la administración vino acompañado de un periodo de actividad dentro del sector eléctrico, con un incremento de la electricidad en julio y una reforma general en pleno agosto que dejó como consecuencia una subida del 4%. Según denuncia la Confederación de Consumidores y Usuarios (CECU), aunque estos cambios puedan haber pasado desapercibidos para el ciudadano, "lo va a notar, y mucho", ya que los recibos que le lleguen en plena cuesta de septiembre reflejarán los incrementos de acuerdo a la electricidad consumida en pleno verano, cuando más picos de consumo se producen.
 
De esta forma, la subida es incluso mayor, ya que independientemente de las fluctuaciones de las tarifas al consumo, el cambio de agosto ha afectado al término fijo, es decir, a la potencia instalada, donde la subida ha sido especialmente importante. Según explica CECU, si antes tenía un coste de 21,89 euros/kw al año, ahora este gasto será de 35,64 euros/kw al año, es decir, una subida de cerca de 14 euros al año por kw. Si se multiplica por los kw contratados (la media suele ser de unos 3,3 kw por vivienda) la subida anual sería de 46,2 euros y cada mes de 3,8 euros, lo que, sumando el 21% de IVA, deja un encarecimientos de más de cuatro euros al mes. Por tanto, dado que ahora la facturación vuelve a ser cada dos meses, cada factura será, como mínimo, ocho euros más cara.
 
Un incremento, advierte la asociación de consumidores, que afecta a todos los usuarios, independientemente de sus ingresos, y, especialmente, a los consumidores que tengan instaladas potencias más altas, a los abonados domésticos que consuman menos y, sobre todo, a los inmuebles que no sean vivienda habitual y a aquellos que tengan la tarifa nocturna y su potencia instalada sea menor de 10 kw. Pero no sólo llega al consumidor doméstico, sino también a pymes, agricultores, ganaderos... cuyo contrato se base en el suministro de energía eléctrica en baja tensión monofásica y su potencia sea menor de 10 kw.

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