La Estrategia Nacional para la Erradicación de la Violencia de Género, que el Gobierno aprobará en unas tres semanas, pondrá el foco en el aislamiento y la desprotección del maltratador como objetivo principal para luchar contra ese tipo de conductas, promoviendo la libertad vigilada de los condenados y convirtiendo en delito actitudes como el acoso y la manipulación de dispositivos antimaltrato.
 
Uno de los ejes fundamentales del plan es combatir el silencio de las víctimas, consolidando instrumentos que se han demostrado eficientes en estos últimos años, como el teléfono 016, un número que quiere hacerse extensivo a todas las comunidades autónomas para que sea común a todo el territorio nacional. La Estrategia contiene igualmente una serie de medidas para reforzar la protección de los sectores más vulnerables a la violencia de género, como los menores y las mujeres adolescentes, con discapacidad, mayores de 65 años e inmigrantes, colectivos reacios a presentar una denuncia de malos tratos.
 
La Estrategia promoverá la tipificación como delito del acoso, hostigamiento y acecho que afecte a la vida diaria de una mujer, así como la manipulación de los dispositivos de control utilizados para facilitar el cumplimiento de penas, medidas cautelares o de seguridad de los agresores. También va a promover la libertad vigilada a los delitos de violencia de género para conocer en todo momento la situación de los condenados por dicha conducta (si han salido de la cárcel, qué tipo de permisos se les han concedido, etcétera) y evitar así la reincidencia.
 

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