El devastador terremoto que ha asolado la costa de Ecuador ha dejado más de 350 muertos, más de dos mil heridos y miles de desplazados. Entre los supervivientes hay una salmantina, la monja Estela Morales.

Nacida hace cuarenta años y miembro de las Siervas del Hogar de la Madre en Alcalá de Henares, estaba trabajando en Playa Prieta (Puerto Viejo) cuando se vio sorprendida por el seísmo. Sin embargo, según confirman a SALAMANCA24HORAS desde la propia congregación, Estela Morales se encuentran en el hospital con una fractura en una pierna.

Se trata de la superiora de uno de los grupos que las Siervas del Hogar de María tienen en Ecuador, siendo encontrada entre los escombros con la imagen de Cristo entre su regazo. Menos suerte han tenido las compañeras de otro grupo, pues habría seis fallecidas.

La vivienda de las hermanas se encontraba en el segundo piso de uno de los edificios que componen las instalaciones del colegio. En el momento del terremoto, a las 18:58 horas (hora de Ecuador) se encontraban en el interior del edificio cuatro hermanas profesas de la comunidad: Estela Morales, Therésè Ryan, Merly Alcybar y Clare Crockett, así como siete jóvenes postulantes, de origen ecuatoriano: Jazmina, Mayra, M Augusta, Valeria, Catalina, Guadalupe y Mercedes.

Todas ellas, además del trabajo en el Colegio, realizan a diario una importante labor humanitaria y de evangelización, que se había multiplicado en los días precedentes al seísmo a causa de las fuertes inundaciones que habían ya devastado la zona, dejando a numerosas familias en una situación de total desprotección. 

Trabajos de rescate

Según explican las Siervas del Hogar de la Madre, los trabajos avanzaban a duras penas en medio de la oscuridad de la noche, pero eran pocos hombres trabajando con herramientas insuficientes. Las hermanas de la comunidad de Guayaquil, que habían sido afectadas mucho más levemente (apenas un muro agrietado en la residencia de universitarias), se organizaron con un equipo de hombres, miembros de nuestro movimiento ?Laicos del Hogar de la Madre?, que con gran generosidad y con peligro de sus vidas (son incalculables las réplicas que se han sentido en la zona, algunas de bastante intensidad), recorrieron en coche, en medio de la noche las tres horas de camino que les separaban de Playaprieta. A su alrededor, el espectáculo era desolador. De Guayaquil y más tarde ? cuando se pudo acceder- desde Chone otros grupos de Laicos y amigos del Hogar de la Madre acudieron en auxilio de las hermanas de Playaprieta, que se unieron a los voluntarios del lugar. 

Las hermanas llegadas de Guayaquil atendieron en primer lugar a las hermanas y postulantes heridas. El hospital más cercano, el de Portoviejo ? capital de la provincia - se había desplomado. El Arzobispo don Lorenzo Voltolini, las acogió en el Obispado, junto con otros sacerdotes y familias que habían quedado sin hogar. Ante la situación en que se encontraba todo Manabí, decidieron trasladar a las hermanas heridas a Guayaquil, para poder recibir una atención médica adecuada.

Con la ayuda del grupo de laicos, improvisaron una ambulancia acoplando unos colchones en la parte trasera de una furgoneta, donde acomodaron a las hermanas Estela, Therésè y Merly junto con Mercedes y Guadalupe. Alrededor de las dos de la tarde (hora ecuatoriana) del domingo 17 de abril, acompañadas por dos hermanas de la comunidad de Guayaquil, ingresaban en el hospital. Horas más tarde todas recibieron el alta y se van recuperando poco a poco.

Mientras tanto, se consiguió mejor maquinaria para retirar los escombros. También el Ejército ecuatoriano pudo llegar a Playaprieta para colaborar en las labores de rescate. Pasaban las horas y cada vez era más preocupante no sentir a las hermanas que continuaban bajo los escombros. La preocupación aumentó cuando una réplica de bastante intensidad consiguió desplomar lo que quedaba en pie del edificio.

Quedaban bajo los escombros todavía la hermana Clare y cinco postulantes. Las familias de las jóvenes consiguieron llegar al lugar del siniestro. A las ocho menos diez de la tarde (hora española) llegó la primera temida noticia. Habían localizado el cuerpo sin vida de Jazmina. "Nosotras, en España, estábamos rezando las vísperas. Al recibir la noticia, muchas hermanas no pudieron ocultar su emoción", concluye la congregación.

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