El año pasado ya se suprimieron los trenes directos hasta el País Vasco y Cataluña. Muy pronto, quienes acostumbren a ir hasta Ávila se quedarán sin trayectos. Quienes utilizan este medio de transporte habitualmente no ven con buenos ojos estos cambios,  y están convencidos de que el origen está en la crisis, y rechazan que se deba hacer recortes a los trenes.  
 
No obstante, la gente que no usa el tren comparte la misma opinión, y se sienten especialmente atacados, llegando a hablar incluso de “aislar Salamanca”. Pero los recortes no han afectado a sus vidas, y muchos ni siquiera sabían de los cambios. Aun así, los salmantinos muestran un descontento generalizado con el tren, ya que lo consideran especialmente lento.
 
En definitiva, los ciudadanos no se han detenido a pensar en estas progresivas modificaciones, que consideran negativas si se les pregunta. Poco a poco, se van suprimiendo trenes de forma silenciosa, y los usuarios se adaptan a ello.

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