Especulaciones, tópicos y elucubraciones suelen rodear las teorías sobre asesinos en serie, sin embargo, normalmente se desconoce que los asesinos en serie son una variedad de los asesinos múltiples. En estos últimos tiene una gran influencia la psicopatía y la psicosis, aunque no siempre es así. Junto con los asesinos en serie también están los asesinos en masa y los asesinos itinerantes, dentro de los asesinos múltiples. Los que comenten los asesinatos en masa eligen un lugar y matan a más de tres personas, incluso el autor del crimen pueden llegar a suicidarse; mientras que, los itinerantes varían de lugar según los asesinatos y siempre cometen varios asesinatos en un corto periodo de tiempo.
 
Al igual que los anteriores, los asesinos en serie también matan a tres o más personas, aunque ellos tienen un período, entre los crímenes, en el que no cometen delitos, y ese período de tiempo se denomina de ’enfriamiento’. Entre los crímenes de un asesino en serio siempre hay algo en común, aunque a simple vista no lo parezca tanto la elección de la víctima, el modus operandi u otro tipo de factores pueden ser ese punto común.
 
En contra de lo que se piensa habitualmente de que un asesino en serie es un hombre, también hay mujeres que son asesinas en serie, aunque las características cambian. Lo que las mueves a cometer los crímenes es el dinero, y suelen utilizar el envenenamientos, más que la fuerza física, y los instrumentos de acción son complicados de distinguir.
 
A la hora de clasificar los asesinos en serie existen diferentes tipologías, según el lugar y según las víctimas. En función del lugar pueden ser sedentarios, que cometen el asesinato en un sitio específico, o trashumantes, que van de un lugar a otro buscando a sus víctimas. Según la elección de las víctimas pueden ser asesinos visionarios, misioneros, controladores o hedonistas. Los visionarios siguen órdenes, voces o visiones relacionadas con las fuerzas del bien o del mal; los misioneros creen que están librando a la sociedad de deshechos humanos; los controladores únicamente buscan la dominación de la víctima; y por último, los hedonistas son los que buscan emociones, normalmente dominados por móviles sexuales. 
 
Otras de las clasificaciones que se puede hacer de los asesinos en serie es según su grado de organización, de esta manera el asesino puede ser organizado, desorganizado o mixtos. El establecimiento de esta clasificación le corresponde a un antiguo agente del FBI, Robert Ressler. Así un asesino en serie organizado es metódico y controlador, competente socialmente y sexualmente, posee una inteligencia media o superior, así como habilidades para trabajar. Asimismo, tienen una gran probabilidad de que vivan acompañados o de que posean familia propia, siempre se mantienen informados sobre sus crímenes en los medios de comunicación, y son desafiantes con la policía.
 
Al planificar sus crímenes tienen muy en cuenta todos los detalles, seleccionan de antemano el arma que van a utilizar y se la llevan consigo al finalizar el asesinato. Ese cuidado por los detalles hace que se preocupe por ocultar las pruebas y mueven el cadáver o intentan ocultarlo, y no les importa recorren grandes distancias para cometer sus delitos. Estos asesinos son capaces de mantener el control sobre su comportamiento agresivo, asesinan a su víctima lentamente, y es posible que violen y torturen a sus víctimas antes de morir.
 
Normalmente la víctima la elige previamente y con un significado especial para el asesino aunque frecuentemente es desconocida. Para acercarse a esa víctima interactúa verbalmente con ellas. En cambio, el asesino en serie desorganizado es impulsivo, impaciente social y sexualmente, poco inteligente, inhábil para le trabajo, suele vivir sólo, y una enfermedad mental y la gratificación sexual son los motivos que lo llevan a cometer sus crímenes. Fruto de esos impulsos que lo caracterizan, sus ataques no están planeados previamente, por lo que el arma empleada para el crimen es la más oportuna en el momento de cometer el delito. Tampoco procuran ocultar las pruebas de las acciones que cometen y no les importe realizar el asesinato cerca de su lugar de residencia o de trabajo.
 
A diferencia de los asesinos organizados, son incapaces de controlar sus emociones, y la rapidez es característica en sus asesinatos. El criterio para la selección de sus víctimas es aleatoria, en muchas ocasiones conocida para ellos pero no establecen interaccionan con ellos, lo que lo lleva a tratar a la víctima como un objeto, totalmente despersonalizada.
 
Para detener a los asesinos en serie se utiliza el perfil criminológico, que esta formado, a su vez, por el perfil geográfico, un perfil victimológico, y un perfil del modus operandi. El objetivo del perfil criminológico es detectar los puntos comunes entre los delitos cometidos por el asesino en serie para así poder detenerle.

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