Con el buen tiempo el parque de Huerta Otea se llena de grupos de familias y amigos que por la amplitud de sus espacios verdes eligen el recinto público como lugar para pasar la tarde y hacer despedidas de fin de curso y eventos similares. Sin embargo, lo que pretende ser una jornada festiva se puede convertir en un peligroso lugar para los más pequeños.
 
Esto es lo que sucedió la pasada semana, cuando un numeroso grupo de padres y niños disfrutaba de una merienda en los jardines del parque. Un pequeño de 9 años corría por el césped junto a su amigos cuando uno de sus muslos se topó con los restos de un panel explicativo que había sido arrancado y del que solo quedaba una pequeña base de metal oxidado afilado como una cuchilla. El resultado, un desplazamiento frenético al hospital y más de 10 puntos de sutura en la parte baja del muslo y otros tantos en la superior.
 
Tras el incidente, todos los presentes comprobaron con horror cómo el recinto estaba completamente inundado de las placas de metal oxidadas, e incluso muchas de ellas solo contaban con un tubo de un metro de altura prácticamente imperceptible. Los familiares del pequeño herido afirmaron que denunciarán la situación en el Consistorio con la única pretensión de que no vuelva a suceder. 
 
Ahora que el Ayuntamiento ha anunciado la reforma de La Alamedilla, así como la construcción de un nuevo parque en la zona de la ribera junto al puente Rodríguez Fabres, los vecinos afirman que también se debería prestar atención al mantenimiento de los ya existentes. Y es que aseguran que en vez un lugar de disfrute parecen sitios de peligro inminente. 

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