Salamanca es tierra de reyes y nobles. La historia de la capital del Tormes está plagada de vestigios de quienes rigieron los destinos de los hombres y mujeres de una ciudad que siempre fue cruce de caminos y, por tanto, epicentro de gestas y hechos grandilocuentes. Así lo reflejan los medallones de la Plaza Mayor, pero también el callejero. Sin embargo, no siempre puede atribuirse tal o cual nombre a determinado personaje histórico. Es lo que sucede con la plaza de la Reina.

Ubicada junto a la calle Bermejeros, en sus orígenes fue plazuela, pues tal privilegio sólo podían ostentarlo la Plaza Mayor, la plaza de la Libertad y la plaza de Los Bandos. Pero, ¿a qué reina se refiere? Pudiera ser María de Portugal, esposa de Alfonso XI, quien concedió el Señoría de Salamanca. Pudiera ser María de Aragón, esposa de Juan II y gobernadora de la ciudad charra. Pudiera ser Juana Manuel, esposa de Enrique II, fallecida en Salamanca, al parecer en esta zona.

 
Durante siglos esta plazuela estuvo poblada por humildes casas de planta baja, por lo que la denominación regia podría tener otra explicación. Y es que a comienzos del siglo XX estaba en la zona el Parador de la Reina, ¿quizá en recuerdo de aquella monarca fallecida siglos atrás? Una plaza que pudiera ser el final de una ilustre vida, pero fue el principio de una ilustre institución en 1828, el Monte de Piedad de Salamanca, que posteriormente daría lugar a la Caja de Ahorros de Salamanca.
 

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