Durante años se proyectó desde el Ayuntamiento de Salamanca una importante operación urbanística con Mercasalamanca de fondo. El proyecto para construir un nuevo recinto para los mayoristas en la carretera de Doñinos venía aparejado con la transformación de las antiguas instalaciones en cientos de viviendas que se construirían para su venta en la época dorada del ladrillo. Pero la venta se demoró y el pinchazo de la burbuja inmobiliaria devaluó una operación urbanística que ahora ha dejado el antiguo Mercasalamanca envuelto en la ruina.
 
Hubo quienes durante meses se negaron a trasladarse hasta las nuevas instalaciones, ya que las condiciones que les habían prometido para el cambio no se producían. Mercasalamanca era el 52% del Ayuntamiento y el resto de la sociedad Mercasa. Hubo problemas con la Junta de Compensación, sobre todo con los propietarios de algunas naves, aunque finalmente accedieron y algunos vendieron por un precio inferior.
 
El Ayuntamiento tuvo la oportunidad de vender los terrenos porque hubo alguna oferta, pero la intención era obtener unos siete millones de euros que ningún comprador accedió finalmente a pagar. Con el paso del tiempo el precio de los terrenos se ha devaluado y eso ha propiciado que las cuentas no hayan cuadrado en el nuevo Mercasalamanca, dejando las antiguas instalaciones en una especie de limbo hasta que la situación económica del país cambie.

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