La Semana Santa y estos días de puente a comienzos de mayo han dejado una nueva estela de ventas en las tiendas de recuerdos. Aunque quedaron atrás los prósperos días en que los turistas compraban más “alegremente”, y eran generosos con lo que llevaban a sus seres más queridos, siguen siendo temporadas de alta ocupación en la ciudad. 

Gente con mapas, extranjeros, excursiones de jóvenes… se pueden ver a diario por la ciudad. La Rúa alberga una gran concentración de tiendas de souvenires. La ranita resulta ser el símbolo más emblemático, la mascota más popular entre los visitantes. 

Cualquier artículo con la típica rana de Salamanca es un éxito asegurado, junto con otros productos como botones charros o dedales. Pero si además de ser algo típico, es útil, mucho mejor. Atrás quedó el gasto descontrolado en recuerdos que no tienen uso alguno, que acabarán en extraviados en un armario y olvidados, y también aquellos que no hacen un gran favor al bolsillo. 

El turismo con cabeza se ha impuesto en tiempos de crisis. Tazas, imanes y todo tipo de objetos con utilidad o con muy bajo precio, son una apuesta segura entre los curiosos. Típico, barato, y práctico. Además, no toda la familia ni todos los amigos reciben al regreso uno de estos sencillos detalles. “Compran sólo para ellos”, coinciden los comerciantes de este tipo de negocio. 

Comprar lo máximo por mucho menos, se aplica entre muchos turistas, que quizá prefieren sacrificar la típica sudadera de la Universidad de Salamanca a favor de unos cuantos imanes, y una taza, y más dinero en la cartera. No obstante, las prendas de vestir como camisetas siguen ocupando un buen lugar entre lo que interesa a nuestro turismo. 

 

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