Como todos los domingos, SALAMANCA24HORAS ha vuelto a salir a la calle para poner a prueba los conocimientos que tienen los salmantinos sobre su ciudad y su provincia. Cuál fue el protagonismo de Salamanca en la revuelta de los comuneros, por qué a los salmantinos se nos llama ?charros?, a qué se debe el nombre de la Plaza de los Bandos, los nombres de los barrios de la ciudad y de los pabellones de la Plaza Mayor han sido algunas de las cuestiones preguntadas por este diario.

En esta ocasión, SALAMANCA24HORAS ha querido conocer de primera mano si los salmantinos sabrían distinguir la imagen de la Virgen de la Vega, patrona de la ciudad, de otras tallas marianas de similares características también muy veneradas. La virgen de Monserrat, de Barcelona; la Virgen de las Batallas, de Brugos; y la Virgen de la Vega, de Salamanca. Tres tallas singulares pero muy parecidas que han engañado al ojo charro en numerosas ocasiones ya que por lo general han atribuido la advocación salmantina a otras imágenes.

Santa María de la Vega celebra su festividad el 8 de septiembre. La virgen es la patrona de la ciudad desde hace siglos y cuenta la leyenda que fue la virgen la que ayudó a los salmantinos y los defendió del asalto de las tropas que querían invadirla en 1706 durante la guerra de sucesión española. La talla de esta virgen, de estilo románico, era la titular del monasterio salmantino de Santa María de la Vega, junto al río Tormes, perteneciente a los canónigos regulares dependientes de los de San Isidoro en León. Ante la ruina de esta iglesia fue trasladada a otra y más tarde al convento de San Esteban, donde permaneció de 1842 a 1904, que es cuando se trasladó definitivamente en el altar mayor de la Catedral Vieja de Salamanca.

 

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