El tráfico de vehículos en las autovías portuguesas donde ahora hay que pagar por circular se ha desplomado desde la introducción de los peajes el pasado mes de diciembre. Así se desprende de los datos divulgados por el Instituto de Infraestructuras Rodoviárias (Inir) luso en su último informe trimestral, que reflejan descensos de entre el 18 y el 48% en el tráfico diario que atraviesa esas carreteras.
 
Usuarios, empresarios del sector turístico y transportistas de ambos lados de la frontera se han declarado contrarios a la decisión del Ejecutivo portugués e incluso convocaron varios actos de protesta a lo largo de los últimos meses para exhibir su rechazo a esta medida. Sólo en diciembre, cuando entraron en vigor los peajes en cuatro de estas vías, la A-25, colindante con la provincia de Salamanca, perdió el 18% del tráfico.
 
La decisión de convertir en autopistas estas siete vías, antiguamente conocidas como 'Scut', acrónimo de 'sin coste para el usuario' en portugués, fue adoptada inicialmente por el Ejecutivo socialista y continuada después por el actual Gobierno conservador. El objetivo de la medida es frenar el elevado endeudamiento de la empresa pública Carreteras de Portugal, que sin la conversión de esas vías en autopistas de peaje podría aumentar en 10.000 millones de euros, hasta situarse en 30.000 millones de euros en 2030, según los cálculos gubernamentales.
 
Sin embargo, el fuerte descenso del tráfico que atraviesa diariamente estas vías también supone una merma de ingresos respecto a lo previsto en un principio, según han alertado medios lusos. La polémica que rodea la introducción de estos peajes vivió su último capítulo hace dos semanas, después de que se hiciera público que la Comisión Europea solicitó a Portugal que alterase su política de descuentos en estas vías para residentes de municipios cercanos, al considerarlo discriminatorio. 

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