Walter Joyce, figura mundial de la paleoqueloniología, visitó la semana pasada la Sala de las Tortugas de la Universidad de Salamanca. El científico de la Universidad de Tübingen es un gran conocedor de las tortugas fósiles europeas y norteamericanas y, aunque conocía el nombre y la fama de la colección de la Universidad de Salamanca, admiró in situ de la calidad y cantidad de tesoros fósiles, tanto de los expuestos, como de los custodiados en sus fondos.
 
En la visita Joyce estuvo acompañado por Adán Pérez, reciente doctor en la especialidad;  por Francisco Javier Ortega, experto en cocodrilos, dinosaurios y otros reptiles de la Era Secundaria y antiguo componente del equipo del fundador de la Sala de las Tortugas; y por Luis Alonso, creador de varias especies de cocodrilos y tortugas fósiles de Zamora.
 
En este sentido, Adán Pérez, Francisco Javier Ortega y Luis Alonso quisieron dedicar sendas tortugas, Allaeochelys jimenezi, del Eoceno de Zamora, y  Hoyasemys jimenezi, del Jurásico de Cuenca y la más antigua de España, al fundador de la Sala y recientemente profesor jubilado de la Universidad de Salamanca, Emiliano Jiménez, que también acompañaría en su recorrido al reconocido paleoqueloniólogo.
 
Sala de las Tortugas de la Universidad de Salamanca

La Sala de las Tortugas, actualmente ubicada en la Facultad de Ciencias, muestra las actividades de Paleontología de Vertebrados desarrolladas en la Universidad de Salamanca desde 1965. Su nombre alude al grupo de vertebrados fósiles, notables por su calidad y cantidad, con el que se iniciaron las investigaciones.

 
Compuesta por una magnífica colección de fósiles y curiosidades geológicas, entre los aspectos más singulares de la exposición pueden verse las heridas producidas por cocodrilos a tortugas hace 40 millones en diversos ataques producidos cerca de Zamora y Salamanca, además de los huesos y dientes del cocodrilo ‘Iberosuchus’, el mayor superpredador de las selvas que poblaban estas áreas geográficas en aquel tiempo.
 
También son importantes las colecciones de cocodrilos, perisodáctilos, artiodáctilos, primates, peces y de fósiles indirectos (huellas, coprolitos, huevos).
Su coincidencia geográfica con una zona de excelentes yacimientos ha propiciado que lo que en principio fue la investigación de un profesor se haya transformado en una organización que, en la actualidad, realiza todas las funciones de un museo con capacidad de tratamiento adecuado de los fósiles, cuenta con publicaciones propias y se relaciona con los más importantes investigadores y museos del mundo en la especialidad.
 
A día de hoy se han catalogado más de 15.000 ejemplares, que abarcan desde el Jurásico hasta el Cuaternario, entre los que destacan numerosos ejemplares-tipo y figurados, así como otras piezas singulares de gran interés científico, didáctico y museístico.

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