Los agricultores salmantinos lamentan el encarecimiento de los precios en los alimentos y achacan que "debería estar vigilada por la ley de la cadena alimentaria"
También advierten que en muchos municipios salmantinos las cosechas de girasol o de trigo este año se están cosechando a pérdidas
Con respecto a las informaciones, sobre el incremento de los alimentos y de la enorme diferencia de precios de los productos agrarios del campo a la mesa, UPA Salamanca ha querido aclarar que esta subida y esta gran diferencia no hace que unicamente los agricultores tengan culpa, sino que lo sufren como consumidores que son.
La organización quiere dejar claro que "hay productos, que los consumidores pagamos a precios desorbitados, y por los que los agricultores, una vez deducidos los enormes costes de producción apenas tienen beneficio", poniendo el ejemplo de la patata aprecios actuales o la producción de trigo o el girasol que este año en muchos municipios de Salamanca se está cosechando a pérdidas.
"Existen estudios que indican, que del campo a la mesa los productos agrarios suben un 285%, pero es que hay productos, donde tal porcentaje es del 600% y como primer ejemplo de un producto salmantino tenemos la patata, donde al agricultor (que es quien tiene los costes, el trabajo y el riesgo empresarial) la está vendiendo (según variadas) de entre 20 y 25 céntimos el kg, y las mismas patatas, con unos grandes beneficios repartidos entre intermediarios y distribución, se la venden al consumidor a un precio de entre 1,10 a 1,20 €/kg y en mercados como el madrileño, se venden por encima de los 1,80 €/Kg. Pero aún más, tenemos los precios de ciertos productos (el pan, harinas y los derivados como pasta, etc.) que incrementaron de forma sustancial el precio cuando el trigo estuvo a 380 €/Tm y porque la electricidad estaba muy cara, pues bien, con el trigo a unos 220 €/Tm, y con la luz a precios muy bajos (ciertos días y a ciertas horas, donde la luz incluso es a coste cero), los consumidores seguimos pagando el pan, la pasta y todos los derivados de la harina a los precios elevados. Y es que debe haber una ley que cuando sube un producto, ya se queda arriba".
Esta circunstancia dicen que "debería estar vigilada por la ley de la cadena alimentaria, evitando beneficios desproporcionados sino abusivos de los intermediarios y distribuidores, que abusan por un lado del agricultor y por el otro del consumidor". Una situación que UPA manifiesta está llevando a los agricultores a perder dinero frente a los gastos que tienen, de gasóleo, maquinaria o fitosanitarios que no dejan de elevarse.
Por último, la organización agraria salmantina lamenta que "a este ritmo, el agricultor español ira desapareciendo de nuestros pueblos".
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