El auge del comercio entre particulares y el abandono de tortugas exóticas agravan los problemas ambientales en provincias como Salamanca
Su puesta en libertad también pone en serio peligro la existencia de especies autóctonas como el galápago leproso y el europeo, reduciendo su población en Las Arribes, el sur de la Sierra de Francia o el entorno de la capital del Tormes, donde cada vez se avistan más subespecies del galápago de Florida
El galápago común o leproso y el europeo son las dos especies autóctonas de tortugas que habitan en la Península Ibérica y, por ende, en Salamanca. Especies que, como en gran parte del territorio español, disminuyen de forma cada vez más acelerada por un problema en común, la presencia cada vez más abundante de tortugas exóticas invasoras. Un problema que va en aumento debido al abandono de ejemplares en el campo, que ha empeorado por el comercio entre particulares.
Miguel Lizana, catedrático de zoología de la Universidad de Salamanca, fue quien dirigió hace 19 años el último estudio realizado en la provincia, que expone el peligro que supone la introducción de las tortugas de Florida frente a las autóctonas y por el que declara que el galápago común o leproso es más abundante que el europeo, considerado una especie amenazada.
Ahora, reconoce que “no hay estudios recientes sobre el tema” y que “no se ha hecho un estudio sistemático de la provincia” para saber con exactitud su situación actual. Sin embargo, explica que se puede suponer que la población sigue más o menos igual que desde el último estudio realizado, aunque apunta a una mínima reducción del galápago europeo.
El estudio sobre la introducción de tortugas de Florida y la puesta en peligro de los dos galápagos autóctonos de Castilla y León se realizó como un encargo de la Junta. Un estudio centrado en las zonas oeste de Salamanca (Las Arribes del Duero o del Embalse de la Almendra); lugares donde se había detectado poblaciones de tortugas exóticas como la de Florida.
“La Junta nos encargó algún tipo de método más o menos automático que nos permitiera capturarlas. La idea con las especies exóticas, lo que llamamos las EEI (Especies Exóticas Invasoras), que se están extendiendo y que causan problemas a nuestra fauna autóctona, es que hay que eliminarlas dentro de lo posible y especialmente en los espacios naturales protegidos como es el Parque de Las Arribes del Duero. Entonces lo que hicimos fue utilizar un sistema de captura automática, que son unas redes donde las tortugas entran y quedan atrapadas, y donde se liberan las que son autóctonas y las que no son se las llevan a un centro de recuperación, es decir, se las saca del medio”.
Hay bastantes más especies invasoras en el medio que proceden de la suelta que hace la gente, de los ejemplares que tienen como mascotas
Aquel estudio tuvo un año de duración; después, según le consta a Lizana, no ha habido un seguimiento, lo que provoca inevitablemente una situación mucho más grave debido al aumento de los ejemplares a los que se les ha dado suelta en el campo desde entonces. “Si antes había solo la tortuga de Florida, ahora hay bastantes más especies invasoras en el medio que proceden de la suelta que hace la gente, de los ejemplares que tienen como mascotas. Las especies invasoras van a peor y en el caso de los galápagos exóticos es así porque hay muy poca conciencia del grave problema ambiental que suponen. Mucha gente cuando se cansan de ellas las suelta en un embalse, un río… De hecho, en las cercanías de las ciudades es donde más se encuentran esos galápagos, que se reproducen muy rápido y forman poblaciones más o menos estables que compiten con nuestros galápagos autóctonos, creando un problema ambiental serio”.
En Salamanca hay presencia, al menos, de las tortugas pintadas y de vientre rojo de Florida
Hace más de 20 años que la Unión Europea prohibió la venta de tortugas de Florida como mascotas, aunque después se empezaron a vender otras subespecies de estas, de las que se encuentran bastantes ya en el campo como las falsas tortugas mapa, las tortugas de vientre rojo liso, especies chinas, la tortuga mordedora y las pintadas. De estas especies que se encuentran incluidas en el catálogo español de ‘Especies Exóticas Invasoras’, por el que queda prohibida su posesión, transporte, tráfico y comercio, en la provincia de Salamanca hay, al menos, presencia de las tortugas pintadas y de vientre rojo de Florida, detalla Lizana. A la vez recalca que “no debería de haber comercio con esos animales; todo lo que son reptiles o anfibios terminan causando un grave problema en el medio ambiente”.
También hace hincapié en que, entre los tres problemas ambientales más graves, destaca el de la introducción de EEI, que “no se logra parar” y por el que subraya que “habría que dedicarle más esfuerzo, tanto las autoridades ambientales como los científicos”.
Otros de los peligros que amenazan la supervivencia de los galápagos autóctonos son los temas de hábitat que no son apropiados, la sequía que puede hacer desaparecer a aquellos que viven en zonas de charcas ganaderas, aunque, por lo general, el catedrático de zoología reconoce que “salvo cuando son muy pequeños que acaban de salir del huevo, no tienen casi depredadores cuando son adultos, a excepción de alguna nutria o jabalí que a veces comen tortugas pequeñas”. El que sí representa un grave problema para estas especies autóctonas es el ser humano, al que a menudo se le olvida que estos reptiles son “especies protegidas” y que no se les puede capturar para tener como mascotas y, por supuesto, el comercio entre particulares de las especies exóticas que “está fomentando que haya bastante animal que se cría ilegalmente o alegalmente y que después acaban por el medio desplazando a las especies autóctonas porque son más grandes, robustas y más agresivas, compitiendo por el calor y por el alimento”.
Acaban desplazando a las especies autóctonas porque son más grandes, robustas y más agresivas
Motivado por ese comercio entre particulares, es por lo que dice Lizana que cada vez se están detectando más tortugas asiáticas, insistiendo en que “lo bueno sería que se hiciera un estudio más actualizado, pero estos animales están bastante olvidados a la hora de recibir financiación por parte de la Junta de Castilla y León para tener estudios actualizados; a veces falta dinero y faltan investigadores”.
Respecto a qué se hace con los ejemplares exóticos que son capturados en el campo, la normativa obliga a darles captura y llevarlas a un centro de recuperación; en el caso de que haya un número excesivo de tortugas se les da eutanasia.
En el Centro de Recuperación de Fauna Silvestre ‘Las Dunas’ que se encuentra en Cabrerizos, actualmente no hay ninguna tortuga, que, sin embargo, suelen llegar más en la época de primavera y verano. Aun así, Jaime Tejedor, técnico del centro, afirma que “otros años nos han llegado principalmente galápagos de orejas rojas y amarillas, que son las de Florida, y galápagos autóctonos como el leproso”.
Aquellas personas que se encuentren un ejemplar de tortuga exótica en el campo deben dar aviso al Seprona, al 1-1-2 o a los centros de recuperación de fauna silvestre para que se encarguen de recogerlas y sacarlas del medio.
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