La Diputación se marca un plazo de seis meses para decidir el destino de su cabaña de Morucha

 La Diputación se marca un plazo de seis meses para decidir el destino de su cabaña de Morucha
La Diputación se marca un plazo de seis meses para decidir el destino de su cabaña de Morucha

La Finca de Castro Enríquez está en el disparadero tras el último saneamiento ganadero en el que se detectaron ocho casos positivos por tuberculosis entre las vacas moruchas propiedad de la Diputación de Salamanca. 

La situación está enquistada desde el año 1995, cuando aparecieron los primeros casos de la enfermedad. A lo largo de las dos últimas décadas, los periodos libres de esta patología han sido muy breves y los sacrificios de animales múltiples, lo que propicia que el ganado de la Finca provincial no pueda moverse ni, por tanto, venderse.

Así las cosas, el diputado de la Finca, Román Hernández, se ha marcado un plazo de seis meses para tomar una decisión definitiva. Si en este tiempo se produjera un descenso de los casos positivos, los responsables de la Finca darían una nueva oportunidad a este ganado autóctono. Por el contrario, si el número de animales enfermos se mantuviera o fuera a más, se optaría por realizar un vaciado parcial; es decir, el sacrificio de cerca de un 80% de toda la cabaña de Morucha, que quedaría dividida en dos grupos, uno formado por el ganado ?limpio? de la enfermedad y otro el formado por aquellos ejemplares nuevos con los que la Diputación comenzaría desde cero tratando de dejar atrás 20 años de infausto recuerdo.

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