El incremento de corzos en España no llega a Salamanca: es la provincia de Castilla y León con menos superficie ocupada
En los últimos diez años ha colonizado zonas de cereal y poco monte de La Armuña, aunque la mayor parte de la población se concentra en el sur, entre la Sierra de Béjar y de Gata
Salamanca es la provincia con menos superficie ocupada por los corzos que habitan en Castilla y León, pese al incremento de su presencia a nivel nacional. Así lo revelan los datos del estudio ‘El corzo en España’, una investigación “pionera” y la “más potente que se ha hecho en la historia”.
Elena Fuentes, investigadora de la Fundación Artemisan, y Gonzalo Varas, vicepresidente segundo de la Asociación del Corzo Español, participantes en este estudio impulsado por la Fundación Artemisan y la Asociación del Corzo, revelan cómo se encuentra la población del corzo en Salamanca, también en Castilla y León y España, con las principales problemáticas de esta especie, así como los retos a los que se enfrenta y los factores por los que se ha producido este importante incremento en nuestro país, registrándose un mayor número de capturas en el noreste y este.
En el caso de Salamanca, aunque en los últimos diez años su población ha ido en aumento, colonizando zonas de cereal y de poco monte, llegando hasta La Armuña, según describe Javier Tendero, presidente de la Federación de Caza de Salamanca, es la provincia con menor superficie ocupada por el corzo de todo el territorio de Castilla y León, con un 66,7% de ocupación frente al 88% de la Comunidad. La mayor parte de la población de corzo en Salamanca se concentra en el sur, entre la Sierra de Béjar y de Gata, y de ahí se han empezado a expandir por la zona norte, entrando ejemplares desde Zamora y Valladolid.
La provincia salmantina está situada en la media de España, pese a ser la que menos población de corzos tendría de Castilla y León en cuanto a superficie ocupada; las provincias con mayor densidad de la especie se ubican en Burgos y Soria, según apuntan Elena Fuentes y Gonzalo Varas. Desde el año 2007 hasta 2023 el corzo se ha expandido en un 62% en España.
‘El corzo en España’ es un proyecto realizado a lo largo de tres años, con la intención de dar a conocer la evolución del corzo en nuestro país, un animal con un discreto modo de vida que, sin embargo, lleva aquí presente desde hace miles de años. Su expansión por el territorio nacional, según se desgrana en este estudio, se debe a distintos factores: el abandono del medio rural, menos ganado en el campo y usos tradicionales que se han perdido y hace que cada vez haya más monte; y la propia plasticidad de la especie que se sabe adaptar a todos los territorios, sobre todo la parte este de la península con un aumento del 67% de las capturas desde 2013 a 2020 a nivel nacional.
Gonzalo Varas, investigador de la Asociación del Corzo Español reconoce que a esta especie “le va muy bien porque coloniza cada vez más territorios”, aunque también se enfrenta a diversos problemas que está haciendo que los ejemplares se reduzcan en determinadas zonas de España como en la cornisa cantábrica, Burgos, León o Palencia a consecuencia de enfermedades parasitarias como la Cephenemyia stimulator, que es la que más preocupa y que se aloja en las fosas nasales y las gargantas e Hypoderma Actaeon que se aloja bajo la piel. Se trata de dos enfermedades que se llevan estudiando desde el año 2013 por parte de la ACE e INVESAGA, siendo los principales problemas sanitarios a los que se enfrenta el corzo.
Otros de los problemas que más afectan al corzo son el lobo; las deviaciones de la razón de sexos hacia las hembras; los daños que producen en la agricultura; el carecer de un sistema de control común de monitorización de poblaciones; las desviaciones de la razón de sexos hacia las hembras; y los desajustes en la pirámide de edad.
La última de las problemáticas (desajustes en la pirámide de edad) viene motivada por otro de los principales problemas asociados a la propia especie por ejemplares que deberían de haberse cazado y no se han cazado, dando lugar a una población descontrolada que deriva en otros problemas que afectan al ser humano: los accidentes de tráfico.
El presidente de la Federación de Caza de Salamanca hace hincapié en la necesidad de abatir de forma selectiva, dando caza a las hembras cuando haya densidad y evitando así la población desmesurada que hay en la actualidad. Una idea compartida por parte de la Asociación del Corzo que insiste, en palabras de Gonzalo Varas, en que hasta ahora la caza se ha centrado en los machos: “La normativa te permite cazar tanto machos como hembras, lo que sucede es que la administración siempre se ha mostrado más reticente a la caza de la hembra”. En este aspecto, Javier Tendero habla directamente de “negocio” apuntando a que “depende de la gestión que se haga en cada coto, pero el que paga un dinero quiere abatir el mejor trofeo. Entonces, desde que está el negocio de la caza del corzo, es un perjuicio para la propia especie porque no se consigue mantener una población estable”.
A través de una encuesta realizada a cazadores, Gonzalo Varas habla de que se demandan más precintos equilibrados en cada coto y que se necesita flexibilización de cupos en zonas de sobreabundancia, ajustando los periodos de caza y la modalidad, dotar de precintos por clase de edad y sexo y equilibrar los precintos para machos trofeos y juveniles. Otras de las necesidades que se destacan en el estudio son: implantación de monitorización que permita el seguimiento de sus poblaciones de forma continuada y comparable a nivel nacional; fomento de batidas invernales; extensión y homogenización de los periodos de caza; y mayor control sanitario de las piezas.
A la par que se ha visto un aumento de ejemplares de corzo en la península, se ha observado también que en los últimos años se ha cazado más. “Nos está sorprendiendo que caza vez se cazan trofeos de mejor calidad, incrementando su puntuación”, declara Varas, a la vez que matiza que “España es uno de los países a nivel de Europa con trofeos más grandes”. También indica que hace 20 años la mejor zona para cazar era la provincia de Burgos y Soria, pero que, debido al desplazamiento del corzo hacia el sureste, los mejores trofeos se han obtenido en los últimos años en el sur de Aragón (Teruel y Zaragoza) y Cuenca.
Los últimos datos que se recogen en el estudio ‘El corzo en España’ de la provincia salmantina también dejan ver un incremento de trofeos aquí: 645 ejemplares fueron cazados en la temporada de 2018 y 2019, mientras que 821 se cazaron en 2021/2022. Con estos, se revela que el rendimiento cinegético, es decir, los corzos cazados por kilómetro cuadrado de superficie cinegética son de 0.202.
Accidentes de tráfico con intervención de un corzo
El aumento de la población del corzo también se visibiliza en los datos aportados por la Dirección General de Tráfico respecto a los últimos diez años. Desde 2015 a 2025, fue este último el año en el que la DGT registró un mayor número de accidentes con daños materiales en la provincia de Salamanca. Los datos, de hecho, coinciden con el periodo de expansión del corzo resaltado en este estudio.
En 2015 se registraron 42 accidentes con daños materiales en la provincia de Salamanca; en 2016 hubo 32; en 2017 (69); en 2018 (81); en 2019 (81); en 2020 (100); en 2021(102); en 2022 (134); en 2023 (150); en 2024 (159); y en 2025 (206). Lo más reseñable también es que en estos diez años en ninguno de los accidentes ha habido víctimas mortales.
En total de 2015 a 2015 ha habido 1.156 accidentes con daños materiales, 12 con víctimas.
En 2025, que es el año en el que han ocurrido más accidentes de tráfico con corzos, el mayor número se registró en abril, mayo y julio.
Abril fue el mes con más accidentes, 30 en total; la carretera con más siniestros (3) fue la DSA-342 que une las localidades de Cabrillas y El Casarito, y que también pasa por Sepulcro-Hilario, Puebla de Yeltes y El Maíllo.
En mayo hubo 25 accidentes con daños materiales; fue la SA-201 que conecta Tamames con el límite de Extremadura y que pasa por El Cabaco, El Casarito y La Alberca donde hubo más siniestros viales (3); los 2 accidentes con víctimas ocurrieron en la DSA-240 (conecta Los Santos con Fuenterroble de Salvatierra) y en la DSA-693 (conecta Cantalpino y Tarazona de Guareña).
20 accidentes tuvieron lugar en el mes de julio: se produjo un accidente en cada una de estas vías: CL-510; DSA-135; DSA-140; DSA-206; DSA-250; DSA-270; DSA-355; DSA-356; DSA-360; DSA-370; DSA-464; SA-102; SA-105; SA-201; SA-212; SA-220; SA-302; SA-315; SA-324; SA-325.
Las únicas carreteras salmantinas donde hubo personas heridas con motivo de un accidente de tráfico con un corzo fueron la DSA-240; la DSA-693; y la SA-314.
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