Llamada de atención para proteger a las crías de corzo en plena parición: “No está solo, si te lo llevas morirá”

La Asociación del Corzo Español impulsa una nueva campaña del Proyecto Corcino, haciendo un llamamiento para no coger del campo a las crías y evitar ponerlas en peligro de muerte; los animales que crecen junto al hombre sufren un proceso de troquelado, identificándose como una persona

Una hembra corza con su cría
Una hembra corza con su cría | Asociación del Corzo Español

La Asociación del Corzo Español impulsa un año más la campaña del corcino, un proyecto de divulgación en el que llevan trabajando ya diecinueve primaveras, con el fin de proteger a las crías de corzo recién nacidas.

Este proyecto nació en el año 2005 y se viene desarrollando entre los meses de abril y mayo, que es cuando suelen parir las hembras dependiendo de la zona geográfica en la que habiten.

Laureano de Las Cuevas, miembro de la Junta Directiva de la Asociación del Corzo, explica que “hacemos el mayor esfuerzo de divulgación ante este proyecto que nace de la necesidad de informar y hacer pedagogía sobre un hecho que es desconocido para muchas personas que viven en la ciudad e incluso en el campo, para ganaderos y agricultores, porque el corzo en los últimos años ha tenido una expansión muy alta. Se ha ido extendiendo desde el norte de España hasta zonas como Alicante y Albacete; es un animal que ha ido colonizando la Península y la falta de costumbre de verlo y el desconocimiento hacia él, induce a hechos que no son correctos, pero ni sobre el corzo, ni sobre otras especies como puede ser el aguilucho”.

Lo que se pretende con este proyecto, asegura, no es evitar que los zorros, jabalíes o el águila real cacen los corzos, sino que “el hombre deje a la naturaleza seguir su curso natural”.

Laureano explica que las personas con su intervención dan pistas de dónde está el corcino, poniéndolo en peligro y sirviéndoselo, en muchas ocasiones, en bandeja a sus principales depredadores.

El corzo tiene una estrategia de inmovilidad, además la saliva de la madre tiene propiedades desodorizantes y limpia a la cría a lametazos al nacer y cada vez que los alimenta, eliminando cualquier rastro de olor de sus cuerpos, pero cuando una persona se acerca y los toca lo impregnan de su olor y dejan una autopista olfativa en el suelo que indica a los depredadores dónde se encuentra la cría.

Una hembra de corzo con su cría
Una hembra de corzo con su cría | Rafa Bernal | Asociación del Corzo Español

Además, las hembras de corzo tienen una estrategia antidepredación, que consiste en que todas las corzas de una misma zona sincronizan sus partos para tener todas las crías al mismo tiempo, por eso esta campaña se activa unos días antes de la época de los partos y se extiende hasta unas semanas después de los mismos, hasta que los corcinos alcanzan cierta autonomía y físicamente son capaces de huir de los depredadores por sí solos, aunque cuenten con la protección de la madre.

Los resultados que se están observando desde de esta asociación respecto al trabajo de la campaña son “muy positivos”, dice Laureano, quien indica a mayores que “a mí personalmente lo que más me gusta de esta campaña es que hemos conseguido llegar no solo al cazador, al montañero o al senderista, que son los que más visitan el campo, sino que hemos encontrado el interés de todas estas personas que se han involucrado en conocer las singularidades que hacen especiales estas fechas”.

Respecto a cómo ha cambiado la forma de concienciar desde que se inició esta campaña hasta ahora, expone que esta campaña dio comienzo con un público cazador, extendiéndose de inmediato a todos los perfiles, dirigiéndose a través de vídeos demostrativos, medios de comunicación y redes sociales, también a ayuntamientos, comunidades autónomas, centros de investigación animal y/o asociaciones “para enseñar el nacimiento de los corzos”.

El ser humano no se encuentra entre las principales amenazas del corzo, un punto que aclara, subrayando que “las principales amenazas son los depredadores, fundamentalmente zorros, jabalíes, lobos, águilas y el meloncillo”. Sin embargo, sí insiste en el problema que generan aquellas personas, que confiesa, “son pocas”, que cogen un corzo y se lo llevan a casa pensando que la madre lo ha abandonado.

Cría de corzo
Cría de corzo | Rocío Vicente | Asociación del Corzo Español

Y aquí, es donde entra en juego el falso mito de que las hembras de corzo abandonan a las crías. “Es mentira, las hembras nunca los abandonan, se pueden espantar cuando ven un depredador o a una persona, o simplemente por un ruido, y se alejan unos metros para centrar la atención de quien se acerca a su cría, desviarlo del escondite. Se alejan para protegerlos, como una táctica de distracción, pero siempre se quedan a unos metros controlando qué está ocurriendo con el corcino”, aclara.

Este experto también pone el foco en el doble problema que se genera cuando alguien va al campo y se lleva a casa una cría de corzo. Reconoce que las probabilidades de supervivencia del animal son muy escasas porque tienen una dieta muy específica: “La leche de corzo es muy difícil de sustituir, entonces cuando la gente busca un sustituto con leche de vaca, por ejemplo, u otro complemento alimenticio, el corcino no lo va a digerir bien y le va a producir una diarrea incontrolable que le va a ocasionar una muerte lenta por deshidratación”.

En los casos en los que el animal sale adelante, asevera que entra en juego una especie de trastorno de identidad llamado troquelado o impronta: “El corzo que se cría con personas no reconoce que es un corzo, se troquela y piensa que es un ser humano. Cuando llega el primer celo, que en el caso de los machos a los 14 meses ya es un reproductor, reconoce a la persona como miembro de su misma especie y su instinto le hace reclamar a la hembra que reconoce y lo desarrolla en contra de las personas, ataca a los humanos. Entonces, cuando llega ese momento, la reacción es devolverlo al monte, también porque se ha hecho grande, y el animal se cree que es un humano. Allí en el monte no ha aprendido a desarrollarse y trata de volver con quien cree que son su especie, las personas, trata de volver con el ser humano y entra en pueblos, cruza carreteras, autovías, y por eso en épocas adelantadas, antes del verano, se producen muchísimos atropellos, de los cuales algunos son de corzos que no saben realmente quienes son”.

Grupo de machos corzos con las hembras
Grupo de machos corzos con las hembras | Daniel García | Asociación del Corzo Español

De manera, que los consejos sobre cómo actuar ante una cría es no acercarse para evitar dejar rastro que puedan oler los depredadores y evitar la tentación de aproximarse para tener una foto, recordando que se está poniendo en serio peligro al animal. A mayores, hay que tener especial cuidado si en una zona de corzos se acude con un perro, pues al igual que el hombre genera rastro olfativo, y en este caso tienen desarrollado el instinto animal que puede atacar a la cría o perseguir a las madres.

La época de cosecha también pone en riesgo la supervivencia del corcino, son muchas las hembras que paren y esconden la cría en el sembrado, pudiendo ser atropellado dada su vulnerabilidad por las cosechadoras.

Hace unos años para evitar justamente esto y como parte de esta campaña, la Asociación del Corzo Español trabajaba a pie de campo mediante el uso de drones que reconocían la imagen térmica. Era una herramienta, explica Laureano, que ponían a disposición de agricultores y ganaderos, y que contaba con el apoyo del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación pero que se diluyó al año siguiente de su puesta en marcha. Al tratarse de una asociación pequeña con pocos recursos no pudieron seguir adelante con este proyecto, que, sin embargo, confiesa, “es una práctica muy común en países de Centro Europa, donde vuelan drones y meten perros en los sembrados antes de que los segadores entren, evitando que las cosechadoras hagan pedazos a las crías de corzo. En países como Austria o Alemania hay mucha concienciación en los colegios y acuden al campo con los niños y perros para coger los corcinos con protección anti olor, los envuelven en hierba y los retiran de los campos que van a ser segados; una vez que pasan las máquinas los devuelven al lugar en el que estaban para que se reencuentren con su madre”.

Un corzo entre la cosecha
Un corzo entre la cosecha | Daniel Serrano | Asociación del Corzo Español

Pese a que, en este aspecto, Laureano confiesa que es algo “casi imposible” en España, puesto que la presencia en el medio rural cada vez es menor, sí reconoce que cada vez los agricultores, ayuntamientos, asociaciones y comunidades están poniendo más medios para aminorar los daños frente a esta especie u otras como el aguilucho. Entre algunas de esas tácticas puestas en marcha cita cambios a la hora de cosechar, por ejemplo haciéndolo de dentro hacia afuera para obligar a huir a los animales en vez de acorralarlos; también de la puesta de cadenas en barras de metal para que también obliguen al animal a desplazarse por el miedo al ruido, evitando así ser atropellados por las máquinas agrícolas.

Laureano insiste en que la campaña se basa en el eslogan “No está solo, si te lo llevas morirá”, una llamada de atención para reforzar la idea de que la cría siempre está acompañada de su madre y de que si alguien se lo lleva, el animal morirá.

Hay que reseñar también que la presencia de corzos cerca de los núcleos urbanos en estas últimas semanas se ha acrecentado porque son muchos los animales que de cara a la época de celo se acercan en busca de alimento fácil porque han pasado un invierno con poco recurso alimenticio y con frecuencia, por ruidos o presencia de coches se desorientan y se meten de lleno en las calles de municipios, aunque su tendencia siempre es buscar la vía de escape, manifiesta. Igualmente, advierte que la presencia de este cérvido en estas fechas es también mayor porque los corzos machos dominantes están marcando territorio y se produce la dispersión, echando a los jóvenes, por eso también ahora se incrementan los accidentes de tráfico con corzos.

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