La modernización de las 1.956 hectáreas de regadío de Vegas del Almar entra en su segunda fase
Ya se han instalado los sensores de humedad para monitorizar las condiciones de suelo en tiempo real y gestionar el agua de forma eficiente
Ser eficientes en el consumo de agua, tener información real de las condiciones del suelo, reducir el uso de fertilizantes o detectar fugas son algunas de las mejoras de las que se beneficiarán los agricultores de Peñarandilla, Garcihernández, Coca de Alba, Alconada y Ventosa del Río Almar que conforman la Comunidad de Regantes Vegas de Almar. El proyecto de modernización de su regadío, incluido en el PERTE de Digitalización del Ciclo del Agua, financiado por la Unión Europea – NextGenerationEU con más de 380.000 euros, ha entrado en su segunda fase.
Una oportunidad de modernización que beneficiará a las 1.956 hectáreas de regadío en los municipios y que ha concluido ya una primera fase que ha consistido en la instalación de sensores de humedad en campo, que permiten monitorizar las condiciones del suelo en tiempo real. “Estos dispositivos recogen información sobre temperatura, humedad y nivel de saturación, ayudando a los regantes a ajustar el riego de forma precisa a las necesidades de cada cultivo. El resultado: una gestión más eficiente del agua y la energía, menores costes de explotación y una reducción significativa del uso de fertilizantes y fitosanitarios, con beneficios directos para la sostenibilidad ambiental”, aseguran desde la entidad.
La segunda fase, actualmente en marcha, contempla la implantación “de un centenar de equipos de telecontrol alimentados con energía solar, capaces de conectar los sistemas de riego, almacenar datos y generar alarmas en tiempo real. Además, se renovarán más de 300 válvulas-contador, que permitirán obtener lecturas exactas del volumen de agua utilizado, detectar fugas y enviar automáticamente la información a la administración hidráulica”, concluyen.
Desde la agrupación de regantes aseguran que estos avances “representan un ejemplo claro de agricultura 4.0, donde la combinación de sensorización, energía solar y análisis de datos permite optimizar recursos y reducir el impacto ambiental. Los principales cultivos de la zona, como el maíz, el cereal, la patata y el girasol, se beneficiarán de una gestión del riego basada en la información, lo que incrementará su rentabilidad y sostenibilidad”.
El PERTE de Digitalización del Ciclo del Agua pretende mejorar la eficiencia del uso del agua mediante tecnologías digitales como sensores, telemetría, inteligencia artificial y big data. A nivel nacional, esta primera convocatoria del PERTE moviliza más de 3.000 millones de euros, de los cuales 225 millones se destinan específicamente al regadío para aumentar la implantación de contadores en las tomas de agua y en parcelas, mejorar los sistemas de control de la humedad y conductividad del suelo, aumentar la medición de los aportes de fertilizantes o automatizar los sistemas de riego.
Castilla y León se encuentra entre las comunidades más beneficiadas, con una treintena de proyectos activos y comunidades de regantes a la vanguardia del cambio tecnológico.
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