Oleada de reacciones y críticas al etiquetado Nutriscore: Solicitan excluir de este semáforo nutricional a figuras de calidad diferenciada como el jamón

Las quejas del sector han obligado al Ministerio de Consumo a dejar fuera de este nuevo sistema al aceite de oliva

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Jamón ibérico
Jamón ibérico

El nuevo sistema de etiquetado de la CE -Nustriscore- que quiere implantar el Ministerio de Consumo sitúa los valores nutricionales del jamón -por su contenido en sal y grasa- a la altura de una lata de refresco, hecho que generado una oleada de reacciones y de críticas, solicitando dejar fuera de este sistema a las figuras de calidad diferenciada.

Este semáforo nutricional está formado por cinco letras y colores, en el que la A de color verde oscuro es la mejor opción y la E roja la peor, pasando por la B, C y D.

Excluido de Nustriscore el aceite de oliva, ya que el algoritmo no recoge sus beneficios nutricionales, la Asociación Nacional de Industrias de la Carne de España (Anice) ha criticado la implantación de este sistema de etiquetado frontal Nutriscore por considerar que “no está adaptado a la realidad nutricional ni a los hábitos de consumo de la población española ni tampoco a la dieta mediterránea”, haciendo referencia a la propiedad del esquema por parte del Gobierno francés y considerando por esa razón que “no representa la realidad alimentaria española, además de amenazar el funcionamiento del mercado único de la Unión Europea”.

Anice insiste en que “España no debería implantar ningún sistema de etiquetado frontal hasta que la Comisión Europea apruebe uno armonizado a escala comunitaria que subsane las deficiencias del modelo francés”. Sin embargo, en el caso de que la implantación de Nutriscore siga su curso, Anice ha solicitado que sean excluidas del sistema las figuras de calidad, tanto las denominaciones de origen protegidas (DOP), como las indicaciones geográficas protegidas (IGP) y las especialidades tradicionales garantizadas (ETG), señalando que los argumentos de esta solicitud de exclusión son idénticos para las tres.

Poniendo el ejemplo del aceite de oliva encima de la mesa, para las industrias cárnicas el modelo debería excluir “productos tradicionales de la dieta y cultura españolas, como lo son el jamón serrano e ibérico”, que en muchos casos son amparados por estas figuras de calidad diferenciada pero que Nutriscore penalizaría por su contenido en grasa, sal u otros componentes.

En este sentido, añade el comunicado de Anice, “también hay que tener en cuenta que estos productos deben cumplir con las características recogidas en sus respectivos pliegos de condiciones, lo que hace imposible reformular estos productos, patrimonio gastronómico cultural de España”.

Además, la asociación considera que, de aplicarse en España, también se deberían introducir “importantes modificaciones” para corregir el tratamiento a los elaborados cárnicos, ya que el etiquetado Nutriscore “no valora positivamente el contenido de proteínas de estos productos, a diferencia de lo que ocurre con los quesos, por ejemplo, lo cual es una clara discriminación”. Anice recuerda que los elaborados cárnicos son “productos con un perfil nutricional importante para la población española debido a su aporte de proteínas de alto valor biológico, vitaminas y minerales, fundamentales para un correcto desarrollo del organismo y estado de salud y bienestar”.

Nutriscore penaliza las calorías, grasas saturadas, azúcar y sal

Tanto los aportes nutricionales positivos (contenido en frutas y verduras, fibras y proteínas) como los negativos (calorías, grasas saturadas, azúcares y sal) por 100 g o ml de producto. Su objetivo es comparar productos de la misma categoría, de forma que la elección más fácil sea también la más saludable. Nutriscore penaliza las calorías, grasas saturadas, azúcar y sal: alimentos como bollería, embutidos, aperitivos tienen en común una composición nutricional poco saludable, con demasiados azúcares o grasas. 

Nutriscore es un etiquetado nutricional frontal para productos procesados envasados. Quedan exentos los productos frescos como carnes, pescado, frutas verduras, legumbres. Los productos que solo tienen un ingrediente en su composición: vinagre, miel... siempre que no estén procesados. Café, té, infusiones de hierbas y fruta; alimentos suministrados por el fabricante o tiendas de minoristas en pequeñas cantidades como los platos preparados; alimentos que se venden en envases de menos de 25 cm2: chocolatinas, chucherías, barritas de cereales y las bebidas alcohólicas.

 

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