El plástico, una trampa letal para la fauna: "Es muy típico que queden enredados y mueran ahorcados o por el cúmulo de basura en su estómago”
Las aves son las especies terrestres más afectadas en Salamanca por este problema que no es solo marino y que también afecta a la salud humana
Los plásticos se han convertido en una “invasión” cada vez más mortífera para diferentes especies silvestres, sobre todo marinas, aunque las terrestres también resultan perjudicadas, como es el caso de las aves que cada vez mueren con mayor frecuencia.
Al hablar de plásticos, el catedrático de zoología de la Universidad de Salamanca, Miguel Lizana, indica que “tiene una influencia cada vez mayor en la salud e incluso en la muerte de organismos”. Lo identifica también como uno de los problemas más graves que existen y que vemos con mayor frecuencia, por ejemplo, a través de la abundancia de bolsas de plásticos. “Hay especies que se han acostumbrado a vivir en los vertederos como las cigüeñas, garzas e incluso grullas y muchas mueren porque se asfixian o se tragan las bolsas de plástico, no sé si confundiéndolas con otros alimentos o porque tienen restos de comida y se ven atraídas; lo que sucede es que una vez que las ingieren les bloquea el esófago y el estómago y mueren por el cúmulo de basura”.
Otro de los problemas derivados del plástico son los ‘microplásticos’ y los ‘nanoplásticos’ que son trocitos de plástico más pequeñitos que provienen de la degradación de plásticos grandes. “El plástico en sí es un material que en principio no tiene mucha toxicidad, se sabe que cuando se degrada y pasa a ser microplástico o nanoplástico, debido a su pequeño tamaño, actúan como esponjas y capturan sustancias químicas que hay en el medio que sí son tóxicas para los organismos”, explica.
En la misma dirección se expresa Guillermo Cordero, ornitólogo salmantino voluntario en el grupo local SEO/Salamanca, que señala la muerte en aves por ingesta de plásticos como una “intoxicación directa”. Pone también como ejemplo a las cigüeñas, con un gran número de ejemplares en la provincia salmantina: “Es muy típico que cojan diferentes plásticos y los suban al nido, igual que cuerdas o gomas y se queden enredados en ellas y mueran ahorcadas o colgadas. Justamente por esto cada año son muchos los pollos que mueren. De hecho, es muy común que bomberos reciban avisos para rescatar a alguna cigüeña que se ha quedado colgada de una cuerda que han subido al nido confundiéndola con una culebra”. Este problema también se extiende a otras aves como las rapaces que acostumbran a llevar basura al nido, entre ellos plásticos por sus colores, para trasmitir al resto de aves un mensaje de territorialidad; lo mismo sucede con las aves marinas como los albatros o alcatraces a los que les gusta tener objetos con colores llamativos en el nido, que a menudo suelen ser plásticos que confunden con comida que dan a sus pollos y acaban muriendo.
Muchos animales terminan cada año en centros de recuperación de fauna por "intoxicación, ahogamiento o simplemente por hambre porque como tienen el estómago lleno de basura no pueden comer más”
Y, aunque Cordero expresa que “no es común que las aves confundan el plástico con comida”, matiza que sí se dan casos como en garzas o en cigüeñas, que es el más grave debido al número de muertes que se producen anualmente, “por intoxicación, ahogamiento o simplemente por hambre porque como tienen el estómago lleno de basura no pueden comer más”. Muchos de estos ejemplares terminan cada año en centros de recuperación de fauna como en 'Las Dunas', que está en Cabrerizos, y donde el técnico Jaime Tejedor confirma que los animales que más reciben por este problema son aves como cigüeñas, buitres o milanos que acuden a los vertederos para alimentarse e ingresan por ingesta de plástico o porque se quedan enredados en ellos o en cuerdas. Actualmente no hay ningún ejemplar ingresado por este problema porque han muerto o ya han sido liberados porque se han recuperado.
Tanto el ornitólogo Guillermo Cordero como el catedrático de zoología Miguel Lizana coinciden en la invasión que hay de plásticos: “Las cunetas están llenas, hay millones de latas, botellas de plásticos que van a los ríos, se disuelve y luego esa agua la beben tantos los animales como los humanos que cada vez ingerimos más nanoplásticos porque no hay manera de ponerle freno”, puntualiza Cordero. Por su parte, Lizana dice que “el problema que tiene el plástico es que tarda cientos y hasta miles de años en desgradarse. Una botella de agua puede tardar 500 años sin degradarse en el mar, pero poco a poco se van rompiendo en pedacitos pequeños que pueden ser ya casi microplásticos o nanoplásticos y eso sí es bastante toxico. En los océanos hay dos grandes manchas de plástico, una en el Pacífico y otra en el Atlántico que se producen por el giro de las corrientes y que hace que en algunas zonas del Pacífico haya plástico como si fuera un continente entero y, de hecho, esa mancha ya tiene mayor superficie que España; es una mancha de plásticos flotantes y de basura que se incrementa cada año y acaban recubriendo las zonas marinas con el problema que puede tener para aves y mamíferos”.
En los océanos hay dos grandes manchas de plástico que ya tienen una mayor superficie que España
A mayores, Lizana relata que “se han hecho estudios en distintas zonas del océano donde se han visto microplásticos en lugares que uno no se esperaría que los hubiera como a 10 kilómetros de profundidad donde ya hay restos de microplásticos. Lo mismo pasa en la atmósfera, casi en las cumbres del Everest, donde también se han encontrado restos de microplásticos arrastrados por el viento que terminan dispersándose por toda la tierra en zonas terrestres y marinas”.
Ambos investigadores subrayan que el problema del plástico es “gravísimo” y destacan que “no hay prácticamente estudios”. En este aspecto, Miguel Lizana declara que “se han hecho bastantes estudios en fauna marina. En el océano la muerte suele llegar por la ingestión accidental, porque confunden los residuos plásticos con comida como es el caso de las tortugas marinas que suelen alimentarse de medusas y las confunden con bolsas”. Los trozos de redes que quedan a la deriva, las anillas que están flotando en el mar son las que causan también que, por ejemplo, las aves se enreden y no puedan volar o que a otras especies les impedirían nadar.
El consumo de plásticos en la fauna se agrava también porque funciona como una cadena: “Cualquier producto que es comido por otro animal va pasando a través de las diferentes cadenas alimenticias: primero por el zooplancton, después por pequeños peces, grandes peces, tiburones… y se va acumulando y si encima contiene toxinas se va acumulando en el organismo, en el músculo, en el hígado de esos peces, esas focas o incluso de los humanos que podemos estar comiendo determinadas especies de peces”.
La Unión Europea tiene ya algunas realizaciones que tiene que hacer antes del 2030, como es ir eliminando los plásticos de un solo uso, que sean biodegradables, y sustituir el plástico por otros productos degradables
La solución que plantean es sencilla: reducir el uso del plástico y multar a las personas que no lo hagan.
Señalando las posibles formas de actuar, el catedrático de la USAL señala justamente la reducción de plástico, exponiendo que “la Unión Europea tiene ya algunas realizaciones que tiene que hacer antes del 2030 como es ir eliminando los plásticos de un solo uso, que sean biodegradables, sustituir el plástico por otros productos degradables como puede ser el almidón de las bolsas de plástico de la compra, no tener bolsas de plástico y sustituirlas por bolsas de papel. Hay que concienciar a la población de que no se puede usar el plástico o de que hay que hacerlo lo mínimo posible porque todo eso va a acabar en el medio y nos está afectando seriamente a la salud. El incremento de cáncer, de hecho, puede deberse a muchas sustancias tóxicas, pero es muy probable que los canceres de pulmón que están aumentando tanto tengan que ver con esas partículas que llegan a nuestros pulmones y que no se es consciente de ellas porque son microscópicas”.
Otras de las medidas que, dice, se están empezando a poner en marcha en países como Suecia es la recogida de plástico marino: “La UE propuso hace años que los pescadores, en la época que no están pescando o que está limitada la pesca por los tratados pesqueros en vigor, se dediquen a salir con sus redes a recoger plástico” (en España se llevan a cabo campañas de recogida de basuras en algunas costas por parte de los buceadores, pero no es una medida suficiente). También indica que se está trabajando en desarrollar bacterias que tienen enzimas devoradoras de plástico, que se llama ‘Ideonella’, capaz de descomponer ciertos plásticos como las botellas.
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