Faltaban pocos minutos para que Salamaq abriera sus puertas y los problemas en los accesos a la Feria eran ya evidentes con filas de coches embotellando la vieja N-620. Una larga hilera de paciencia rodeaba un recinto preparado para el día en el que más visitantes se esperan. Pocas horas después, los aparcamientos ya se habían quedado pequeños y los terrenos próximos al recinto ferial se alfombraban de coches. 

Campo de 'minas'

Y a muchas visitas, mayor porcentaje de despistes. Como es domingo de Feria, domingo, por tanto, de ir elegante, alguna visitante quizá no se percató de que naves de vacuno y sandalias no hacen buen equipo por mucho calor que nos este dejando este final de verano. Zapatos abiertos esquivando 'minas' depositadas por vacas y toros fueron esta mañana la constante. Más de una, sin embargo, terminó cayendo en la trampa -al menos dicen que da suerte- y entendió en ese momento por qué, quienes ya son veteranas, optan por la bota campera aunque combine peor. Todo por no llevarse malos ratos y peores olores.

Aunque para olor el de la chanfaina a la que la raza frisona de Castilla y León invitaba en esta Feria, un oasis en un ambiente perfumado, como no podría ser de otra manera, por deshechos animales. Junto a las vacas lecheras, ahora tan de actualidad, una cola de gente hambrienta se afanaba por conseguir un suculento y ardiente plato de arroz, callos y sangre regado por una salsa que hacía salivar hasta a las moruchas de la nave de al lado. Se hizo esperar más de lo previsto pero la espera mereció la pena. En la carpa, casi desapercibida, una de las reivindicaciones por un precio justo de la leche de las que tanto se escuchan últimamente presidía la zona de los animales. Pocos se percataban; el hambre puede con las protestas... y la voluntad con las críticas.

Don de lenguas

Que se lo digan, si no, al mismo hombre que un día se explaya en portugués, inglés o chapurrea chino y al día siguiente, ni corto ni perezoso, tira de francés para ejercer de buen anfitrión. Javier Iglesias, de quien hasta ahora se sabía que podía defenderse en el idioma de Shakespeare, se está destapando como un tipo políglota sin miedo a ese ridículo tan español que nos coharta a la hora de hablar otro idioma en público.Al que fuera alcalde de Ciudad Rodrigo la raya le ha pillado tan cerca que tiene hasta cierta lógica escucharle expresandose en la lengua de Cristiano Ronaldo. En el caso de las demás, se agradecen los esfuerzos por querer agradar, un valor añadido que hasta ahora no habíamos visto en ningún 'jefe' de La Salina. 

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