Los veterinarios de Castilla y León temen un impacto negativo en la ganadería con el cambio en el estatus legal del lobo ibérico

El consejo de colegios recuerda que el pasado año los ataques superaron los 2.500, de los que, más de 2.000 se produjeron al sur del Duero, donde la especie ya está protegida

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Lobo ibérico. EP
Lobo ibérico. EP

La Comisión Estatal de Patrimonio Natural del Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico (MITECO), aprobó el pasado 4 de febrero incorporar todas las poblaciones de lobo ibérico del país al Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial tras una votación que contó con la participación de todas las comunidades autónomas, excepto Ceuta, y se refrendó con un solo un voto de diferencia.

El Consejo de Colegios Veterinarios de Castilla y León indica en un comunicado que, esta decisión, cuya formalización legal depende aún de la publicación en el BOE, fue amparada por las comunidades que no cuentan con poblaciones estables de lobo ibérico. Por el contrario, contó con el rechazo frontal de Castilla y León, Galicia, Asturias y Cantabria, entre otras, donde el cánido cuenta con planes sostenibles de gestión que permiten su aprovechamiento cinegético, compatible con la presencia de más de un 90% del censo nacional.

"Ello supondrá un importante impacto negativo para el sector ganadero extensivo y semi-extensivo de la Comunidad, puesto que provocará un incremento en el número de daños a los ganaderos, principalmente de ovino y bovino. Es necesario recordar que, durante el año 2020, los ataques superaron los 2.500, de los que, más de 2.000 se produjeron al sur del Duero, donde la especie ya contaba con ese estatus de protección, mientras que, al Norte, con una gestión sostenible basada en cupos apoyados en criterios científicos, los daños son mucho menores".

Estos daños, añade el Consejo de Colegios Veterinarios de Castilla y León, "no solo generan un impacto directo en las ganaderías afectadas por la muerte de los animales por el lobo, sino otros indirectos vinculados al estrés post-traumático de los que sobreviven, que pueden suponer la aparición de enfermedades derivadas de la inmunosupresión provocada, así como problemas reproductivos vinculados a abortos, reducción en las tasas de fertilidad, y también pérdidas en la producción lechera o menores tasas de ganancia media diaria de peso. Todo ello contribuirá, sin duda, al cierre de numerosas ganaderías en los próximos años, en un sector que es clave para el desarrollo rural sostenible y el mantenimiento de población en la España vaciada”.

Desde el Consejo de Colegios Veterinarios de Castilla y León "consideramos que generalizar la protección total del lobo ibérico, sin considerar el necesario equilibrio que de forma continua debe establecerse entre sus variaciones poblacionales y el impacto que ocasiona, es a todas luces una medida desacertada que debería ser reconsiderada. Es urgente contar con estudios científicos que orienten las actuaciones para compatibilizar la biodiversidad, que aporta el lobo, con la actividad ganadera extensiva, que preconiza el pacto verde europeo".

"Previamente a implantar cualquier nueva medida es exigible evaluar su impacto, en su vertiente ambiental, social, económica y sanitaria. Actualmente, la especie en nuestro país en general y, en Castilla y León en particular, se encuentra lejos de requerir una protección mayor de la que ya tiene en la actualidad, con estrictos planes de gestión basados en cupos que han demostrado ser capaces de conservar las mayores densidades de la especie por km2 de Europa y que están favoreciendo la recolonización de territorios donde no estaba presente desde hace varias décadas".

 

 

 

 

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