Deberán pasar no menos de cuarenta o cincuenta años hasta que pueda volver a prosperar la reproducción de urogallos en la comarca leonesa de La Cepeda, algo que a día de hoy es "inviable" tras el daño que el fuego causó en esta zona de alto valor ecológico que hasta el pasado julio albergaba el hábitat de urogallo más sureño del mundo.

"Eran los ejemplares más raros del mundo", puesto que vivían en montes de clima mediterráneo en lugar de su tradicional ambiente boreal. Quien habla es el doctor en Biología y experto en el hábitat del urogallo Manuel Antonio González. Habla en pasado porque el efecto que el fuego ha tenido en esa zona ha sido "devastador" para estos animales. "Podemos apostar porque ya no hay urogallos en esa zona, porque los que no han fallecido por las llamas lo han hecho por asfixia o se han ido", añade.

Para multiplicar la catástrofe ecológica el fuego se produjo en julio, un mes en el que las hembras se encuentran criando a sus pollitos recién nacidos y que aún no son capaces de realizar largos vuelos. Y a esto hay que sumarle las "irregularidades administrativas" existentes en esta zona que carece además de figura de protección, lo que a juicio de González constituye "una gran carencia legal".

El incendio, que al parecer fue provocado por la mano del hombre, se produjo en un momento en el que los vigilantes estaban de vacaciones forzosas. Además, se reaccionó tarde ante el incendio y los servicios de extinción abandonaron la zona sin haberse extinguido totalmente las llamas, por lo que se reactivo. En total permaneció activo dos semanas y se calcinaron 2.700 hectáreas, aunque la Junta de Castilla y León nunca ofreció el dato definitivo de superficie quemada.

"Nos han robado un patrimonio cultural y natural único del que ya no podrán disfrutar las generaciones del futuro", sentencia el experto.

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