José Ángel Hermida comienza este viernes la cuenta atrás, oficial, a sus dos mandatos como Rector, el máximo dirigente de la Universidad de León. La inauguración oficial del curso, que se ha retrasado para que pudiera estar el presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, podría ser considerada como fecha de inicio de su despedida del birrete negro, dignidad académica que los distingue.

En el cargo desde 2008 Hermida deberá convocar elecciones como mucho en la primavera del año que viene, con la prerrogativa de hacerlo cuando quiera, con la duda de si el 26 de abril de 2016, fecha del Día de la Universidad de León, se conocerá el nombre del nuevo rector, o rectora, de la institución académica leonesa.

Lo que está claro es que este curso de despedida que comienza deja un sabor amargo para el actual mandatario universitario, afectado, como sus predecesores, por el llamado 'síndrome del Albéitar'. Se trata de un síndrome que afecta a quienes han ocupado el despacho del Rectorado y que consiste en la apetencia de un cargo político fuera de la Universidad de León, algo a lo que Hermida ha aspirado intensamente sobre todo en este último mandato. Y no es una novedad de este rector, sino que afectó a sus antecesores en el cargo: Ángel Penas (rector 2000-2008) también aspiró a un cargo en la Junta o Juan Manuel Nieto Nafría (rector 1986-1990), que logró ser presidente de Caja España en los 90 y en la pasada década en dos breves periodos.

Las aspiraciones políticas de Hermida en la pasada legislatura han pasado por dos momentos diferentes: primero como supuesto candidato favorito de Isabel Carrasco para sustituir a Emilio Gutiérrez como candidato a la alcaldía de León, que se truncó con el asesinato de la presidenta de la Diputación. El segundo momento ha sido la aspiración a una consejería en el Gobierno de la Junta, preferiblemente Educación. Casualmente el mismo cargo al que aspiró y se quedó sin él su predecesor y 'enemigo íntimo' en la ULE, Ángel Penas. El nombramiento del 'pucelano-leonés' Fernando Rey por Herrera volvió a truncar las aspiraciones políticas del Rector, que de momento tiene que conformarse con los abrazo políticos y no con los cargos.

El acercamiento al Partido Popular de Hermida en esta legislatura ha sido más que evidente, con su participación en multitud de actos públicos de instituciones gobernadas por los conservadores, si bien es cierto que eran prácticamente todas. Lo más llamativo han sido quizás la ausencia de críticas directas contra el cuestionado ministro José Ignacio Wert. Por ejemplo Hermida no leyó un duro comunicado que la práctica totalidad de rectores de universidades españolas leyeron contra los recortes del Gobierno. Alegó que lo suscribía aunque evitó dar la cara contra Wert, algo que se repitió en varias ocasiones.

Hermida inicia su último curso escolar con la obligación de hacer balance tanto en lo económico como en lo social de su mandato como Rector. Le ha tocado bailar con la deuda de la Universidad de León, con la crisis económica, con los recortes autonómicos y con una financiación universitaria que ni siquiera cubría el coste de persona. Quizás la mayor 'mancha' de su mandato es haber sido uno de los pocos rectores que realizó una especie de ERE a su personal laboral, camuflado en una no renovación de contratos. Su discurso en la inauguración dará las claves de su propia valoración de su rectorado.

'Rectorables' a la espera

De lo más interesante del acto académico de este viernes es la presencia, o no, de los candidatables a Rector. Históricamente no suele faltar nadie que aspira al birrete negro a un acto en el que es tan importante ver como dejarse ver, si es que uno quiere de verdad la poltrona que aglutina el poder universitario. Cabe recordar que sólo un centenar de catedráticos puede aspirar al cargo, que será elegido una vez más de forma directa, universal y proporcional por quienes forman parte de la comunidad universitaria. Aunque si se descuentan catedráticos que por razones de edad, prestigio y alguna otra cuestión personal la cifra queda reducida a una decena de posibles, según cálculos acertados de algún sindicato universitario.

En la Universidad de León comienza el baile de candidatos a rector
Cuatro son los nombres que en estos momentos más resuenan por los pasillos de la ULE como posibles candidatos a Rector. Por el equipo rectoral destaca José Luis Chamosa, vicerrector de Relaciones Institucionales e Internacionales y catedrático de Lengua y Literatura Inglesa, que se configura como la opción más potente de las hasta el momento posibles. El hecho de que creara su twitter -@jlchamosa- hace escasos meses puede dar una idea de su candidatura. Matilde Sierra, catedrática de Farmacología y vicerrectora de Ordenación Académica podría ser una segunda opción, que no obstante parece haber perdido fuelle en los mentideros universitarios.

El excandidato a rector en 2008 y catedrático de Anatomía Patológica, Juan Francisco García Marín, sopesa sus opciones con una segunda candidatura tras perder en 2012 frente a Hermida. El otro nombre que suena como aspirante es el de Tomás Quintana López, catedrático de Derecho Administrativo en la ULE y relacionado por vía parental con el actual equipo. Aunque otros nombres han sondeado sus posibilidades de formar equipos para aspirar a la máxima autoridad de la Universidad de León ileon.com ha podido confirmar la negativa de alguna catedrática del área de las ciencias biológicas a aspirar al puesto de rectora.

Lo que sí que queda claro es que desde este viernes se abre la carrera electoral por ser Rector. Preparados, listos, ya.

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