'Origen: aquí. Venta de Cercanía Castilla y León', un sello para impulsar la comercialización directa del campo a la mesa

Esta normativa nace con el triple objetivo de mejorar la competitividad de las explotaciones agrarias, fomentar el consumo local y estrechar el vínculo entre productores y consumidores

'Origen: aquí. Venta de Cercanía Castilla y León', un sello para impulsar la comercialización directa del campo a la mesa
'Origen: aquí. Venta de Cercanía Castilla y León', un sello para impulsar la comercialización directa del campo a la mesa | Junta CYL

La Junta de Castilla y León ha completado la puesta en marcha del decreto que regula la venta directa y los circuitos cortos de comercialización de productos agroalimentarios en la Comunidad. Esta normativa nace con el triple objetivo de mejorar la competitividad de las explotaciones agrarias, fomentar el consumo local y estrechar el vínculo entre productores y consumidores.

La consejera de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, María González Corral, ha detallado este viernes las claves de esta norma durante su visita a la explotación de ajos de Gustavo Hernández, en Cuelgamures (Zamora). El agricultor es uno de los primeros inscritos en el registro oficial que permite vender parte de la producción directamente al usuario final o a través de comercios minoristas.

Para participar en este modelo, los profesionales deben darse de alta en un registro gratuito (donde ya figuran medio centenar de inscritos) e identificar sus productos con la nueva imagen: 'Origen: aquí. Venta de Cercanía Castilla y León'.

Durante el acto, González Corral ha destacado el impacto social de la medida: “La venta directa va a contribuir a que agricultores y ganaderos, cumpliendo unos requisitos, pueden destinate una parte limitada de su producción a la venta de cercanía para mejorar su posición en la cadena de valor y reforzar sus vínculos con los consumidores gracias a una iniciativa que, en definitiva, favorecerá la actividad económica en el medio rural”.

El decreto regula por primera vez en la Comunidad la comercialización de pequeñas cantidades bajo dos modalidades: venta directa, en la que el productor vende el alimento directamente al consumidor final, y circuito corto, donde se permite la intervención de un único intermediario, como establecimientos de restauración, tiendas de barrio o comercio local.

La normativa es flexible en cuanto a los puntos de venta, permitiendo la actividad en la propia explotación, mercados, ferias, reparto a domicilio, plataformas online e incluso máquinas automáticas.

Para asegurar que se trata de un canal complementario y de cercanía, se han establecido topes máximos de comercialización anual. Por ejemplo, se podrán vender hasta 10.000 kilos de hortalizas, 30.000 kilos de fruta o 5.000 litros de vino o cerveza. En el caso de productos transformados como conservas o embutidos, el límite se fija en 2.500 kilos.

A pesar de la simplificación de los trámites, los productores deberán cumplir estrictamente con las obligaciones de seguridad alimentaria, trazabilidad y etiquetado, además de someterse a los controles oficiales de la Administración para garantizar la máxima calidad al consumidor.

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