El proyecto, presentado por el Ayuntamiento de León, y en el que también participa el Obispado, plantea una intervención para restaurar posibles corrosiones y desperfectos que haya podido causar el proceso de envejecimiento.
 
Para ello, tras una primera inspección para evitar la pérdida de eventuales piezas rotas, se desmontarán las vidrieras y se trabajará sobre ellas siguiendo el criterio de mínima intervención y siempre mediante procedimientos totalmente reversibles. Además, en la fase final del trabajo, se instalarán varias barras de refuerzo en el perímetro de las vidrieras con la intención de reforzar su estructura y poder facilitar así su posterior colocación en la Iglesia. 

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