El Hospital Clínico Universitario de Valladolid pondrá en marcha en enero la primera unidad de alta resolución de Sacyl para el diagnóstico y tratamiento de la enfermedad nodular tiroidea, un dispositivo asistencial que sólo existe en cuatro centros en toda España y que formará parte de un plan integral de atención de la patología tiroidea coordinado entre Atención Primaria y Atención Especializada.
 
Gracias a esta coordinación, cuando a un paciente se le detecte un nódulo tiroideo en su centro de salud, se activará un protocolo mediante el que será citado en la nueva unidad del Hospital Clínico, adscrita al Servicio de Endocrinología y Nutrición.
 
El responsable de este servicio, el doctor Daniel de Luis, explica que, al tratarse de una unidad de alta resolución, en el mismo día se realiza la valoración clínica, una analítica y una ecografía, y en su caso una citología del nódulo, algo que de manera convencional necesitaría como mínimo tres consultas clínicas diferentes. De esta manera, se acortan los plazos del proceso diagnóstico del paciente.
 
La glándula tiroidea es la encargada de producir unas hormonas que regulan el metabolismo basal y afectan al crecimiento y grado de funcionalidad de otros sistemas del organismo. Si la glándula tiroidea no funciona bien, se pueden producir importantes alteraciones clínicas.
 
Si el tiroides no es lo suficientemente activo se habla de hipotiroidismo, que puede provocar aumento de peso, cansancio o fatiga, intolerancia al frío, cara y párpados hinchados, así como un aumento del riesgo cardiovascular. Si, por el contrario, el tiroides es demasiado activo (hipertiroidismo), el cuerpo tendrá más hormonas tiroideas de las que necesita, lo que puede provocar pérdida de peso, nerviosismo, acelerar la frecuencia cardiaca, arritmias, intolerancia al calor, etc.
 
Hay varios factores que pueden aumentar el riesgo de desarrollar una enfermedad tiroidea. Entre ellos destaca el sexo, pues las mujeres tienen de 6 a 8 veces más probabilidades que los hombres de desarrollar una afección tiroidea; la edad, ya que las personas de más de 50 años tienen más riesgo; el historial de enfermedad tiroidea en la familia o en el propio paciente; e incluso agentes externos como el tabaco.
 
Por otra parte, el tiroides puede funcionar bien pero tener alteraciones en su morfología (aparición de nódulos) en casi un 20 % de la población, que en un porcentaje pequeño pueden convertirse en cáncer (menos del 1 %), siendo importante realizar un diagnóstico precoz y rápido.
 
Actualmente, en el Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Clínico Universitario de Valladolid se realiza el seguimiento de más de 700 pacientes con diagnóstico de cáncer de tiroides, con una incidencia en torno a 50 pacientes/año.
 
 

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