Con un punto de emoción en el semblante, palabras de agradecimiento y consciencia de que una etapa había llegado a su fin, Antonio Vázquez anunció que se va; el exalcalde de Zamora deja la política o la política le deja a él. A los 71 años, subrayó, es momento de dejar paso a los jóvenes y de terminar con veinte años en la primera línea: los nueve primeros sólo al frente del Ayuntamiento; los tres siguientes, en la Casa de las Panaderas y en el Senado; y los ocho últimos, en el Congreso de los Diputados.

Con su salida, se cierra también un capítulo importante para la política zamorana y para el Partido Popular. Vázquez había ido cediendo poder y protagonismo a nivel interno tras su marcha a Madrid, un retiro dorado para un parlamentario que no ha destacado precisamente por su actividad frenética y que ha permanecido, sobre todo en los últimos años, en un claro segundo plano, sin querer entrar en polémicas de ningún tipo, ni siquiera cuando se ha visto atacado por asuntos como el del edificio municipal.

Precisamente este tema es el que más problemas le ha generado tras su paso por el Ayuntamiento. En marzo del año 2007, a falta de dos meses para cerrar doce años de gobierno al frente de la institución municipal, Vázquez permitió que su teniente de alcalde, Ángel Macías, firmara el famoso contrato con UFC, un acuerdo que posteriormente fue considerado lesivo para la capital, pero que, al no plasmarse, obligó a los sucesivos gobiernos a hacer frente a un proceso judicial muy complejo para tratar de limitar la multa que, a buen seguro, habrían de pagar.

Finalmente, el proceso se saldó de forma negativa para el Ayuntamiento, que este mismo año se ha visto obligado a abonar 3,5 millones de euros de indemnización a la empresa, más 287.000 euros de intereses de demora y unos 400.000 euros de abogados y costas. En total, unos 4,2 millones que manchan, sin duda, la herencia de Antonio Vázquez, que finalmente evitó que esta operación le afectara desde el punto de vista penal.

Antes, Vázquez había accedido a la Alcaldía en las elecciones de 1995 tras obtener más de 17.000 votos - un 51% - y catorce de los 25 concejales. Cuatro años después, su resultado fue aun mejor y obtuvo quince ediles, mientras que, en sus últimos comicios, los de 2003, retuvo la mayoría absoluta, a pesar de bajar a trece representantes.

Durante sus mandatos, enmarcados, sobre todo los dos últimos, en un contexto de bonanza económica, la ciudad mudó su rostro para entrar en el siglo XXI y vivió un año 2001 especialmente positivo, con la celebración de las Edades del Hombre y la Europeade. Este último evento tuvo lugar, también en Zamora, en el 2006 con un éxito mucho menor.

La imposibilidad de construir los puentes prometidos y los ataques por su presencia en el Senado al tiempo que se mantenía como alcalde desgastaron la figura de Vázquez en su último mandato y en septiembre del 2006 anunció su renuncia a optar a la reelección para dejar paso a Rosa Valdeón; igual que se echa a un lado ahora, nueve años después. Esta vez, para no volver. Fin del trayecto para Vázquez.

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