Las bibliotecas de Salamanca se vacían durante la pandemia con un 60% menos de visitas: “El día a día da mucha pena”

La responsable de la red de bibliotecas municipales de la ciudad, Marieta Monedero, explica la situación que atraviesan estos espacios de cultura

Biblioteca Torrente Ballester
Biblioteca Torrente Ballester

Desde el pasado 22 de enero, las bibliotecas de Castilla y Léon están cerradas y sus usuarios solo pueden acceder a los fondos disponibles mediante cita previa. Los ejemplares deben guardarse en cuarentena cuando son devueltos y la estancia en sala está prohibida hasta que la situación sanitaria mejore y las restricciones puedan relajarse.

Durante el confinamiento, coincidiendo con el inicio de la pandemia del coronavirus, el cierre fue total. En todo el año 2020 el número de visitantes descendió un 62 por ciento respecto a 2019, pasando de los 493.111 a los 185.232, y lo mismo sucedió con las altas de nuevos socios, que bajaron un 60 por ciento respecto al año anterior: de las 2.758 altas se pasó a las 1.121. Esta tendencia también se notó en los préstamos, que pasaron de los 201.151 de 2019 a los 96.375 de 2020 (un 52 por ciento menos).

“Ahora no se puede venir a estudiar ni a leer, los usuarios no pueden acceder directamente a los libros, manejarlos… está todo a medio gas”, explica Marieta Monedero, responsable de la red de bibliotecas municipales de Salamanca, que atiende a SALAMANCA24HORAS en la Biblioteca Torrente Ballester de la capital. “El día a día da mucha pena”, comenta.

Marieta Monedero, responsable de la red de bibliotecas municipales de Salamanca
Marieta Monedero, responsable de la red de bibliotecas municipales de Salamanca

No obstante, en las bibliotecas municipales se está haciendo todo lo posible para mantener la mayor parte de las actividades culturales que se programaban de forma habitual, adaptándose a la nueva situación. Los clubes de lectura y las tertulias se realizan a través de videoconferencias y el teatro, que ya vio reducido su aforo en las fechas más recientes, ahora se retransmite a través de YouTube.

“Hemos tenido que aprender no solo a celebrar estas actividades de otra manera, sino también a publicitarlas de otro modo y a cambiar la propia relación con los usuarios de la biblioteca”, explica Marieta. “El usuario viene, pregunta… y el bibliotecario hace una selección, recomienda, muestra. Es un cambio en el sistema de trabajo en general”.

Rosa es una de las auxiliares de biblioteca que trabaja en la Torrente Ballester y destaca algunas de las carencias que este cambio en la manera de trabajar tiene para las personas que acuden allí en busca de nuevas lecturas. “Al tener que pedirnos que les enseñemos cosas, no poder tocar los libros, verlos como antes, les queda la sensación de que no van a llevarse todo lo que quisieran y podrían disfrutar”, comenta. 

Los trabajadores ponen a disposición de los usuarios las últimas novedades, los libros más pedidos clasificados por franjas de edad y, además, hacen recomendaciones personalizadas a cada usuario que llega con su cita previa correspondiente. Sin embargo, asegura Rosa, “siempre te parece que pedes estar dejándote cosas en el tintero”.

Marieta Monedero hace hincapié en la importancia que los productos culturales han ganado durante la crisis sanitaria, debido al aumento del tiempo que los ciudadanos pasan dentro de sus hogares. “Han tenido un papel importantísimo y hay que agradecer a la gente de la cultura que nos haya servido de compañía durante este tiempo de encierro. El Ayuntamiento de Salamanca y las bibliotecas estamos haciendo un esfuerzo porque hay que apoyar a un sector que se está hundiendo”, explica. 

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