​Facu Díaz, de ‘No Te Metas en Política’: “El problema no son las redes sociales, son quienes llevan esto a los extremos y lo judicializan”

El show formado por él y Miguel Maldonado llega este domingo a Salamanca. En una entrevista para SALAMANCA24HORAS habla de los límites del humor (ha estado imputado en la Audiencia Nacional), del crecimiento del show y del nuevo espectro político de España

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Este domingo, a las 19 horas, el Palacio de Congreso acoge ‘No Te Metas en Política’ (NTMEP por sus siglas). El show, formado por los cómicos Facu Díaz y Miguel Maldonado, hace un repaso a la actualidad política en clave de humor y sátira, siendo similar al programa que se emite en YouTube semanalmente pero adaptado a los escenarios.

Uno de los integrantes del dúo cómico, Facu Díaz, charla con SALAMANCA24HORAS para hablar de cómo ha ido creciendo el show desde sus inicios y cómo ya ambos humoristas aparecen en ‘Late Motiv’, el programa de Andreu Buenafuente, gracias en parte por el reconocimiento general que les produjo NTMEP.

Desde sus inicios en Twitter, Facu Díaz ha sido un cómico controvertido que, incluso, ha llegado a estar imputado en la Audiencia Nacional. Por ello, en la entrevista habla de los límites del humor, que tan de moda están ahora, y valora que las redes sociales no son un problema, sino quien lleva el humor descontextualizado a los extremos “y lo judicializan”.

Tampoco pierde la oportunidad para valorar el nuevo espectro político español, lamentando que haya “24 ultras derechistas” en el Congreso que puedan impregnar el debate público, si bien confía en que sirva para que la gente se involucre en política.

Llegáis con ‘No Te Metas en Política’, un show que no deja indiferente a nadie.

Es un show bastante explícito. Es una cosa que no es para todos los públicos ni para todos los gustos. Es una cosa bastante concreta y que no a todo el mundo le va a gustar.

No sé si para una ciudad y una provincia como Salamanca es, justamente, el espectáculo adecuado.

Yo creo que hay mucha leyenda con según qué ciudades. Nosotros estamos actuando en muchos sitios donde nos damos cuenta de que la fama que puede haber ganado no tiene que ver con la realidad.

Por ejemplo, hace poco estuvimos actuando en Valladolid, que pese a haber sido etiquetada como una ciudad muy conservadora, fue el mejor show de todos los que llevamos. Vamos, no sé si mi compañero Miguel (Maldonado) estará muy de acuerdo. Pero la gente estaba entregada. Especulábamos que quizá la gente demostraba lo contrario, que no son como los habían etiquetado. Pero la gente estaba a tope.

¿Cambia mucho el show del ‘late night’ de YouTube al que se realiza en los teatros?

La estructura es similar. Conservamos el espíritu del programa, pero no es un programa, no es una grabación. Es un show que tiene una base escrita desde hace tiempo y se va adaptando en mediad de lo posible a la actualidad, que intentamos tocar, o sino que de alguna manera se adapte al lugar donde estamos. Siempre que tenemos tiempo echamos un vistazo a la política local para hacer un guiño y comentar alguna cosa de cada cuidad. Es un show adaptable a las circunstancias.

¿Cómo se lleva el crecimiento que está teniendo NTMEP desde sus inicios?

Era una cosa que no esperábamos. Es un proyecto que nace sabiendo, más o menos, a quién se podía dirigir. Pero nunca contamos con un crecimiento como el que estamos teniendo. Empezamos con una media de espectadores de 40.000, y ahora más de 200.000 nos ven cada fin de semana. Estamos muy contentos, pero diciendo que joder, teníamos más capacidad de la que en un principio creíamos.

¿Ha ayudado que ambos salgáis ahora en ‘Late Motiv’? ¿O salís en ‘Late Motiv por el crecimiento?

El hecho de que trabajemos en un programa influyente como ‘Late Motiv’ ha sido algo que seguramente ha ayudado bastante. Pero el crecimiento se produjo en la pasada temporada, y no estábamos ahí. Ha sido un fenómeno natural que sólo alguien con gran conocimiento de internet podría explicar.

Entendemos que lo que ofrecemos es algo que no se ve en la tele y que, al mismo tiempo, utiliza unos lenguajes propios de internet. Tiene la constancia propia de no arrojar la toalla en los inicios, que lo habíamos hecho alguna vez. Creo que es un cúmulo de cosas.

Cuando comenzaste a tener repercusión en Twitter, ¿te imaginabas llegar hasta aquí?

La verdad es que ni de coña. Yo, digamos que de alguna manera en Twitter empecé a descubrir un mundo que desconocía. Primero de todo, encontré dos perfiles muy dominantes en la red: publicistas y guionistas. Los guionistas utilizaban Twitter como un banco de pruebas. Y yo probé, porque quería ser un tipo gracioso como esta gente.

Creía que se me podía dar bien. Empecé a volcar contenido y me empecé a formar más, aprendí a escribir guiones y encaminé mi carrera hacia este lado. Pero no pensaba esto. Además, cuando escribí, no me planteé aparecer en cámara y poner mi cara a las cosas. Pero internet tiene un poco la filosofía de ‘Do it yourself’. Porque si quieres un vídeo y no puedes pagar a nadie, ponte tú hasta que puedas tener un equipo. A la que empiezas, o pones tu cara y tu contenido o no pasa. Y así se fueron dando las cosas.

Ahora que está tan en boca de todos los límites del humor, NTMEP juega un poco con ellos.

Es un debate complejo. Entendemos que, principalmente, es un debate sobre el contexto de las cosas. Pese a que pueda parecer que arriesgamos y jugamos, y de vez en cuando lo hacemos, entendemos que hay momentos para todo. Hay cosas que no diremos nunca en el programa, ni como mera provocación.

La provocación gratuita no me gusta demasiado. Priorizo que sea gracioso, que es lo que nos pide la audiencia, y luego si hay que utilizar ese filo y ese riesgo de alguna manera, acostumbramos a hacerlo casi de protesta, cuando vemos algún caso especialmente complicado.

Eso ocurrió con Cassandra Vera o Iggy Rubín, o casos así. Es cuando, de alguna manera, intentamos jugar con los límites del humor por lo absurdo que es ponerlo y lo fácil que es saltárselos.

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¿Hay que acabar con ‘los ofendiditos’ en las redes sociales?

Yo creo que no son el principal problema de la libertad de expresión. Esto no parte de gente en las redes sociales. Los cómicos siempre hemos pecado de victimismo, lamentándonos en cuanto en las redes se nos reprochaba alguna broma o algún chiste.

El problema no son las redes sociales, al contrario. Es un ejercicio de libertad de expresión saber cuándo nos equivocamos o erramos un tiro. Es un debate sano, y esta gente no es nueva. No es que tengamos la piel más fina, sino que las redes sociales amplifican, y la gente se organiza con la que piensa igual.

Siempre ha habido gente que no le gustan tus chistes, y esa gente no es que haya crecido, eso no me preocupa. Me preocupa quienes llevan estas cosas a los extremos y lo judicializan.

¿Por qué las grandes empresas muchas veces ceden ante esas presiones en redes sociales?

Eso me parece un error en tanto en cuanto tú eres responsable de las cosas que emiten. Me pareció un error ceder ante un grupo ultra que amenazó con judicializar, y me pareció feo por la persona a la que se había invitado a hacer un monólogo. No me gustó reacción que hubo a posteriori, porque cuando emites algo, te haces participe.

Al final, es ceder ante la falsa polémica de los medios residuales que se dedican a vivir de esto, como el de Eduardo Inda. No me parece muy inteligente hacer más grande una bola que nace de la descontextualización de un chiste.

Tú has estado imputado en la Audiencia Nacional.

Imputado varias veces, pero en la Audiencia Nacional, sólo una. En la ‘Champions’ sólo una, y creo que fui el primero en comerse un proceso de estas características por un sketch. Tengo ese dudoso honor de ser el que estrenó esta etapa de jueces teniendo que gestionar tweets, sketches, canciones y este tipo de cosas. Y tuve la suerte de que no salió adelante, pero después se ha puesto complicada la cosa.

El ir allí, a declarar, y luego salir absuelto, ¿asusta y te hace plantearte hasta dónde llegar con el humor o te hace más fuerte?

Yo salí de allí, de ese proceso, con varias el lecciones y con material para reflexionar. Hablé con mucha gente distinta que daba puntos de vista distintos, y pude conocer varios puntos de vista.

Lo primero que hice para mostrar cierta coherencia fue no disculparme. Pensé que disculparse llevaba implícito el reconocimiento de haberse equivocado, y eso podía perjudicarme en mi coherencia y en mi declaración ante el juez. Iba a ser mejor que no lo hiciese porque no me iba a dar la posibilidad de explicar por qué consideraba que había hecho algo malo.

Pero, al mismo tiempo, conocí y pude hablar con víctimas del terrorismo, y entender la sensibilidad especial que tienen ese tipo de personas. Fue una experiencia enriquecedora que me ha ayudado.

¿Crees que esa persecución se dio, de verdad, por el humor negro? ¿O tuvo que ver algo con tu ideología política?

En mi caso, que fue muy concreto y especial, estaba trabajando en ‘La Tuerka’. Yo no pintaba nada en el proceso. Lo que me pasó a mí es que fui utilizado en una época que había una mierda apabullante con todo lo que pudiera salpicar o manchar, de alguna manera, a Podemos. Fue un ejemplo práctico de que cualquier cosa servía para atacarles.

Recuerdo que, cuando salió, lo primero que pensé es que estaba imputado por un delito de humillación a las víctimas del terrorismo, que suena mal. Y sabía que inmediatamente, Pablo Iglesias, como director de ‘La Tuerka’ y como compañero audiovisual me iba a mostrar su apoyo. Eso iba a ocurrir, e iba a dar lugar al titular que interesaba a mucha gente, que Pablo Iglesias apoyaba a un imputado por humillar a las víctimas del terrorismo.

Es una tontería que se podía llegar a utilizar y a colocar a un adversario político en una situación compleja, a acorralarle hasta sacar un titular que, a la vista, suena feo. Creo que tuvo que ver más con eso que con quién fuera yo o qué hubiera hecho. El sketch no tenía nada que ver con las víctimas del terrorismo, fue un triple salto mortal. Fui utilizado como daño colateral, como un arma política.



Comentabas hace poco con Buenafuente que el no haber renunciado a tu nacionalidad uruguaya te podía servir por si salían las tres derechas. ¿Qué valoración tienes del nuevo panorama político?

No deja de ser preocupante que, por mucho que sus resultados no hayan sido los esperados, haya en el Congreso 24 ultras derechistas que van a sabotear todo lo que puedan, van a impregnar debate público de todo tipo de retrocesos y que no dejan de ser un partido muy cercano a las elites económicas y duro con las minorías.

Es preocupante, pero al mismo tiempo, espero que esto pueda hacer que la gente esté más alerta y se involucre políticamente. Que pelee este tipo de coas y no acabemos como países europeos que han acabado con este tipo de gente en el Gobierno.

Ignatius habló una vez de que en EE.UU., el hecho de blanquear humorísticamente a Trump, podía haber incluso ayudado a que saliese elegido. ¿Ha ocurrido parte de eso aquí con VOX?

Una organización como esa utiliza todo lo que tenga a su alcance para mostrarse como una organización cuyos votantes son valientes. Una de las claves de VOX es que, pese a que son un partid de las élites y en general beneficioso de las grandes rentas, han conseguido que la gente que les vote de clase más baja interprete que es un voto valiente.

Se han definido como un partido al que atacan los medios, los humoristas, lo que ellos llaman el ‘establishment’, y han conseguido situarse fuera del juego. Han sido capaces de darle la vuelta y hacer crecer ese discurso, el de que si a ellos los ataca el Wyoming o El País, y a ti te cae mal esa gente, tienes que votarme a mí porque es lo correcto. Es decir, como te metes conmigo y yo estoy fuera de ese juego, somos el voto políticamente incorrecto y valiente.

Pero considero que votarles es lo más políticamente correcto que hay, porque son el ala más dura del poder, la derecha católica de nuestro país, que es la que manda. No son nada al margen del poder. Si los miembros más pequeños de la Casa Real bailan mientras pincha Abascal, no son nada ‘outsider’ ni incorrecto. Son el poder sin pelos en la lengua.

Volvamos a ‘No Te Metas en Política’. Supongo que, dado el éxito, habrá una nueva temporada.

Bueno, es una cosa que tenemos que decidir todavía. En este negocio las cosas van año a año, con suerte. Nunca se puede garantizar nada a ciencia cierta hasta que todo hablado.

¿Qué se van a encontrar este domingo quienes acudan al Palacio de Congresos?

Se van a enconar un show muy político. Bueno, no estrictamente político porque mi compañero Miguel Maldonado siempre tiene otro tipo de puntos de vista. Pero es la esencia y lo que más gusta y ha funcionado en estos tres años de programa.

Es un show para, de alguna manera, pasar algo más de hora y media y dejar fuera ese machaque mediático de la campaña, y echarse un buen rato y unas risas. Soy mal vendedor del show, no puedo maquillarlo con palabras. Es un show de comedia donde la gente suele reírse.

Facu Díaz y Miguel Maldonado, ¿tienen más proyectos entre manos?

La verdad es que siempre tenemos cosas entre manos. Ha sido un año en el que se nos han pasado muchas cosas por la cabeza. Nos quedan tres programas para terminar la temporada, y este verano tenemos la intención de darle vueltas. Posiblemente, sea la primera vez que vamos a tener perspectiva de lo que ha pasado. La suficiente para evaluar cómo ha ido este proyecto, ver qué hacemos con él y pensamos a ver qué ocurre.

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