Una de las procesiones suspendidas el año pasado por la lluvia en Jueves Santo es la de la Seráfica Hermandad. Cofrades y fieles esperaban que este año se pudiera ver el paso de El Prendimiento con una nueva disposición de las cinco figuras, con objeto de resaltar más la figura de Cristo, que aparece en primer lugar del paso, junto a Judas. Pero no ha podido ser pues a escasos metros de comenzar la procesión comenzó a llover, por lo que la hermandad dio media vuelta y decidió suspender el desfile.

Eran las 19:50 horas cuando la comitiva asomaba por las puertas de Las Úrsulas. La mirada al cielo, pues había riesgo de lluvia, pero el tiempo respetaba, por lo que la hermandad decidió salir en procesión. Todo transcurría con normalidad, habiendo salido el primer paso, El Prendimiento, entre los plausos de fieles y turistas congregados en los aledaños del Campo de San Franciso, cuando comenzó a llover tímidamente. Lo que en principio parecía algo pasajero fue tomando fuerza, por lo que se tapó con plásticos el paso y regresó al templo, entre las lágrimas de los hermanos de carga que aguardaban para sacar los demás pasos. Un año más, esta procesión del Jueves Santo se suspende por la lluvia.

Origen de la Seráfica Hermandad
 
Se fundó en Salamanca en 1926 a iniciativa de la Patronal de Comerciantes con el objetivo de dotar de mayor brillantez las celebraciones de la Semana Santa salmantina. Se eligió como titular al Santísimo Cristo de la Agonía, notable obra de Bernardo Pérez de Robles, del siglo XVII a la que se rinde culto en la Iglesia de los Padres Capuchinos. Causó esta hermandad un notable impacto en la Salamanca de la época debido a su seriedad, su concurridísimo triduo de Lunes, Martes y Miércoles Santo, al que acudían los más destacados oradores sagrados y su cuidada estética neoplateresca.
 
En 1948 se incorporan dos nuevos pasos a la procesión del Jueves Santo, a iniciativa de Ricardo Lobato, insigne cofrade, El Prendimiento, del salmantino Damián Villar, que vino a sustituir otro grupo que procesionaba desde 1926, y Jesús ante Pilato, del bejarano Francisco González Macías, resultando ser una de las procesiones más sensacionales de Salamanca en las décadas de 1940 y 1950. Posteriormente inicia un declive progresivo que obligará a dejar de procesionar en el año 1971 a la Hermandad de Nuestro Padre Jesús del Perdón y en 1973 a la del Cristo de la Agonía por falta de hermanos. 
 
En 1975 la Hermandad sustituye el Cristo de la Agonía de Bernardo Pérez de Robles por otro crucificado, obra de Damián Villar, realizado en 1959 a semejanza del Cristo del Perdón, también de Robles, debido a la mala conservación del original y ante la negativa de cesión por parte de la Venerable Orden Tercera, propietaria de la imagen. Actualmente los cuatro pasos desfilan sobre andas de carga interior talladas en madera con motivos de inspiración renacenista.

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