El triunfo de la luz en Salamanca: ciencia y tecnología láser se fusionan con el arte en ‘Donde habita la luz’
La obra, representada en el Teatro Juan del Enzina, logra conquistar al público en una propuesta que mezcla divulgación científica y danza contemporánea
Hay momentos en los que el escenario deja de ser una plataforma de madera para convertirse en un portal al cosmos. Eso fue lo que ocurrió este miércoles, 29 de abril, en el Teatro Juan del Enzina.
El público salmantino fue testigo del estreno de “Donde habita la luz”, una propuesta escénica revolucionaria que ha logrado lo que parecía imposible: explicar la física cuántica y la naturaleza óptica de la luz a través de la fragilidad y la fuerza de la danza contemporánea.
El evento, enmarcado en la Semana de Europa organizada por el Centro Europe Direct de la Universidad de Salamanca y el Día Internacional de la Luz, no solo cumplió las expectativas, sino que desbordó el aforo, dejando una extensa lista de espera.
Un viaje desde las estrellas hasta el corazón de la materia
La narrativa de la obra, cargada de una profunda lírica visual, arranca en los confines del universo. ‘Donde habita la luz’ cuenta la odisea de un rayo que nace entre violentas llamaradas estelares, siendo arrojado al vacío en un viaje sin retorno. Tras atravesar galaxias y cruzar el silencio del cosmos, este rayo toca finalmente la Tierra.
Es aquí donde la coreografía alcanza su cénit emocional. Al entrar en contacto con la materia, el rayo se difumina, se desorienta y, rodeado de sombras, olvida su propia esencia. Los asistentes pudieron ver cómo los bailarines encarnaban esta pérdida de identidad, vagando por paisajes de bruma y agua. Sin embargo, el clímax llega en la oscuridad de una cueva: allí, donde la luz parece imposible, el rayo descubre su verdadera naturaleza. No es una unidad blanca y plana, sino un espectro vibrante de colores, una metáfora perfecta de la diversidad y la complejidad de la ciencia.
Tecnología láser: el undécimo bailarín
Bajo la dirección de Luca Vetere, el espectáculo contó con la participación de 10 bailarines de la Escuela de Danza salmantina ‘Entrepasos’. Pero en esta ocasión, el elenco tuvo un compañero de escena inusual: la luz láser de alta precisión.
Gracias a la colaboración del Centro de Láseres Pulsados (CLPU), la obra integró un diseño lumínico y audiovisual que interactuaba directamente con el movimiento de los cuerpos. No se trató de una iluminación estática; los haces de luz reaccionaban, envolvían y desafiaban a los intérpretes, creando una experiencia inmersiva que transformó el teatro en un laboratorio de sensaciones. Esta integración entre arte y tecnología es fruto del Proyecto G·UCCI 2025, una iniciativa que busca acercar la ciencia a la sociedad de forma orgánica y emocionante.
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