Nada más escuchar el pitido final del encuentro, Las Pistas del estadio Helmántico se convirtieron en una fiesta blanquinegra. Los jugadores y el cuerpo técnico de Unionistas se enfundaron su camiseta del ascenso y el público no paró de animar durante más de 50 minutos a sus pupilos.

En el campo, celebración respetuosa de toda la grada. Nadie saltó al terreno de juego para que los jugadores pudiesen disfrutar entre ellos y, posteriormente, dieron la tradicional vuelta de honor.

Después, uno a uno, fueron pasando por un pasillo de canteranos y vitoreados por el público presente. Los jugadores mantearon al entrenador, cantaron con los aficionados y posteriomente continuaron con su fiesta en el vestuario.

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