Los alevines del Béjar están cuajando una gran temporada pese a las complicaciones del inicio. De hecho, comenzaron la temporada sin entrenador acudiendo cada día un miembro del club a preparar las sesiones. Todo cambió con la llegada de Jaime desde el prebenjamín del propio Béjar, que disputa la Primera Provincial y que consiguió otro entrenador.

Esta pequeña reestructuración, a la que posteriormente llegó Carlos para acompañar a Jaime, ha sentado bien a los alevines. Esta plantilla formada por quince chicos entre los de primer y segundo año marcha cuarto en la Segunda Provincial y mantiene intactas sus opciones de ascenso, ahora mismo en posesión del Muníbar Pizarrales, si bien es complicado.

Lo importante, eso sí, no es ni el ascenso ni la cuarta plaza sino el aprendizaje de los chicos en todos los ámbitos del fútbol y la vida. Y todo ello, por supuesto, repercute en el plano resultadista. Forman entre todos, también los padres, un grupo muy unido pese a tener que dejar por reglamento tres fuera en cada convocatoria. Esto se realiza por rotación y acto seguido de que ocurra, el resto de compañeros animan al desconvocado de esa semana.

La unión se plasma también en que todos viajan, pese a que sepan que no puedan jugar ese encuentro. Este hecho, ya complicado de ver en el fútbol de la capital, lo es más todavía si hay que desplazarse casi 80 kilómetros solo para ver a tus compañeros y amigos. Y es que saben que también se aprende cuando no se juega e, incluso, cuando no se gana.

De hecho, eso mismo ocurrió en la pasada semana en la que el Béjar perdió ante el Helmántico B después de dos errores en la salida de balón, fútbol que siempre practican estos alevines. Y lo seguirán haciendo pese a ello porque la mala experiencia de hoy es el aprendizaje de mañana. Así se lo hacen ver los entrenadores a los jugadores que, al descanso de este encuentro, se fueron cabizbajos pero supieron rehacerse para poner contra las cuerdas al segundo clasificado. Esto es fútbol.

Por lo demás, además de sacar el balón jugado, se intenta jugar por las bandas cuando el sistema lo permite ya que, en ocasiones, se cambia. Juegue quien juegue en el sistema que sea, todos entienden perfectamente lo que deben hacer, así como los valores que deben adquirir. Saben que es tan importante saber ganar como perder y que deben estar preparados para cuando lleguen ambos momentos.

También deben estarlo para próximos años en los que muchos de ellos comenzarán una nueva etapa en sus vidas, la de fútbol 11. No será fácil el cambio pero con predeterminación y el aprendizaje que ya están adquiriendo lo convertirán en posible. De hecho, ya se entrenan para ello, aunque todavía mínimamente. Deberán enfrentarse a nuevos retos que, con la entrega que están demostrando durante este año, los superarán con nota.

La plantilla está formada por Oscar y Carlos (porteros); Pablo, Neila, Aarón, Álex y Parra (defensas); Javi (centrocampista); Ignacio, Jesús, Miguel y Álvaro (extremos); Samu, Nico y Víctor (delanteros); Jaime y Carlos (entrenadores).

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