Dicen que sufriendo sabe mejor y el partido que el Guijuelo jugó en Cintruénigo tuvo de todo. Mucha agua, mucha intensidad y mucho sufrimiento. Los chacineros clasificaron y cumplieron un sueño en una prórroga que fue colosal. El Atlético Cirbonero marcó a falta de diez minutos pero la fe presente en el Guijuelo hizo su aparición para no dejar que el sueño acabara. Carmona, de cabeza, poco después y Aitor Aspas en la última jugada del partido remontaron un encuentro que se antojaba muy complicado. Los chacineros ya esperan rival en la siguiente ronda entre los siete españoles que juegan competición europea.

Ya lo dijo Mateo García en la previa del partido. Se está en el fútbol por partidos como el de este miércoles. Y seguro que después también lo corroborará. El sufrimiento valió la pena y el Guijuelo sigue haciendo historia después de unos años espectaculares. Y eso que el partido no fue ni mucho menos fácil. Los antecedentes ya lo decían y un equipo ordenado lo mostró sobre el campo.

Y es que el Atlético Cirbonero demostró por qué había llegado hasta aquí eliminado a Racing de Ferrol y Ponferradina. También lo comentó Mateo García en la previa. Nada de confianzas por ser un Tercera. Más aún cuando se jugaba en un campo extraño para el Guijuelo con un bote irregular, de medidas más pequeñas que el Municipal y, encima, lloviendo. Todo ello unido a la presión de ambos equipos por lograr un pase histórico hacían del partido un tú a tú en el que el Guijuelo quiso llevar la manija del encuentro y el Atlético Cirbonero, el orden en defensa y la rapidez arriba y fuerza en el balón parado.

Esto fue, a grandes rasgos, el encuentro de Cintruénigo. Los de Mateo García intentaron controlar la pelota para llevarla a las inmediaciones de Ricardo Viamonte. Sin embargo, los locales, bien ordenados, apenas dejaban huecos para intentarlo como ya lo habían hecho en las dos ocasiones anteriores en la Copa del Rey ante el Racing de Ferrol y la Ponferradina.

De hecho, la primera parte apenas tuvo ocasiones. Fue un toma y daca de control de balón y colocación que, junto con el miedo a recibir el gol, dejó un partido que ya marcaba el camino que finalmente siguió. Eso sí, el Atlético Cirbonero se fue creciendo durante el partido y buscó con más ahínco la portería de Kike Royo, que estuvo muy seguro en los balones parados y en alguna jugada aislada como la que tuvo David en la segunda parte en un mano a mano que desbarató el cancerbero.

Esta fue la más peligrosa de los locales y del partido aunque Jonathan Martín, en los últimos coletazos del tiempo reglamentario también tuvo la suya para el Guijuelo en un cabezazo botado por Gordillo, que le dio otro aire al equipo con su salida al campo. El partido tenía todos los ingredientes para la épica que se acabó dando con una lluvia cada vez más imponente también.

En este estado se llegó a la prórroga en la que el Guijuelo comenzó más fuerte y puso en apuros al Atlético Cirbonero. Sin embargo, el gol no llegaba y los fantasmas de los penaltis, esos en los que el Atlético Cirbonero ya había pasado en las dos ocasiones anteriores, aparecían cuando David, a la segunda, consiguió anotar el primero del partido que llevó la locura a unas gradas que poco después cambiaron su semblante.

Se veían en la siguiente fase. Apenas quedaban diez minutos y el Guijuelo tampoco había creado demasiado en ataque. Mateo García decidió dar entrada a Carmona y el cambio no pudo ser mejor. Solo tres minutos después del gol, el andaluz consiguió empatar cuando todo parecía perdido. Pero la fe no quedó ahí y el Guijuelo lo siguió intentando hasta el final. Después de varias ocasiones, los chacineros encontraron el premio en el descuento de la prórroga. Aitor Aspas fue el goleador y héroe que lleva al Guijuelo a la siguiente fase, a esa en la que un grande pisará de nuevo la provincia salmantina. 

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