Olmedo desata la tormenta perfecta para Unionistas
Los charros marcaron tres goles en cinco minutos y tumbaron al Talavera en el estadio Reina Sofía
Importante paso hacia la salvación de Unionistas. Los blanquinegros golearon por 5-1 al Talavera en el Reina Sofía en un duelo que empezó siendo un tostón y acabó siendo una fiesta para los charros. Aplausos para Abde en los que pueden ser sus últimos minutos como unionista.
Mario Simón dio continuidad a su once ganador en Lugo, tan solo la entrada de Vadik por el sancionado Gorjón. El once titular estuvo formado por Marco Coronas bajo palos; Olmedo, Mounir, Farru y Vadik en la zaga; Juanje, Jota, Álvaro Gómez y Abde en la medular; y Aarón Piñán por detrás de Pere Marco.
El duelo comenzó muy frío. De hecho, fue el Talavera el que tuvo los primeros acercamientos por medio de Ferni. Un pestiño de 35 minutos que se dinamitó en cinco minutos. Olmedo, con un soberbio zapatazo (que tocó en un rival), hacía el 1-0. Y desató la tormenta perfecta en el Reina Sofía. Dos minutos después, Pere Marco cabeceaba a la red el 2-0; y, con el Talavera en la lona, Juanje marcaba el 3-0 en un saque de esquina.
Un pestañeo de cinco minutos que sentenciaba el choque para Unionistas y hacia disfrutar a los seguidores del conjunto local en una heladora tarde en Salamanca.
No dio media concesión Unionistas al Talavera. Nada más volver del descanso; gol. Álvaro Gómez, que cada día evidencia más que merece la renovación, cabalgó para poner el 4-0 en el minuto 49. Y Unionistas ya pudo pensar en el siguiente duelo.
Mario Simón movió fichas en el minuto 68 con un triple cambio (Roldán, De la Nava y Juanma) y colocó a Juanje como falso lateral derecho. Y le salió mal. Un minuto después, Di Renzo recortaba diferencias con el 4-1 al remachar un balón en el área pequeña. Y Mario Simón rehizo su error para poner a Ramiro por Pere Marco, colocar defensa de cincno y proteger la medular con Juanje, Roldán y Juanma.
En el descuento, el colegiado señaló un claro penalti por agarrón sobre De la Nava. El '10' lo iba a lanzar, pero escuchó que la grada pedía que lo chutase Ramiro. Y el salmantino le cedió el balón al '4' para que disparase la pena máxima y pusiese el broche de oro con el 5-1 final.
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