Otro extraño suceso ha alterado la vida de las categorías inferiores salmantinas. El técnico del Alevín del Pizarrales ha denunciado ser agredido hace unos días a plena luz del día, en torno a las 16.00 horas, por el padre de un ex futbolista. Según fuentes de la directiva, todo se originó en Navidades cuando el citado entrenador decidió imponer sanciones de cincuenta céntimos y un euro por actos de indisciplina, con la intención de educar a los chavales.

Los padres asumieron la decisión, pero uno de ellos se mostró abiertamente en contra. Al no pagar el euro con el que había sido sancionado su hijo y quedarse sin jugar un partido, el presunto agresor explicó que no estaba dispuesto a aceptar una "tontería así" y de hecho rechazó el ofrecimiento de otros padres de pagarlo y se llevó al chico del club. En ese momento dejó una frase al entrenador que nadie tomó en serio, pero que después se haría realidad: "Ya nos veremos".

Tres meses después entrenador y padre se encontraron en la calle Libreros y fue el momento en el que al parecer comenzó la agresión. Los puñetazos fueron presuntamente propinados por el padre y un acompañante hasta que la víctima consiguió huir y refugiarse en la Universidad, según la denuncia presentada. El técnico tiene un ojo morado y varios rasguños y puso en conocimiento de la Policía el suceso.

 

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