Emoción por todo lo alto se ha vivido en la Regional Juvenil con Salamanca de protagonista. Hasta tres equipos se jugaban una plaza en Liga Nacional el año que viene del que el propio Pizarrales partía con ventaja. Santa Marta era segundo pero debía esperar a que el Liga Nacional subiera, algo muy complicado ya que no dependía de él mismo. Empatado a puntos marchaba el Pizarrales que se enfrentaba a uno de los cocos de la categoría. La Veguellina es un equipo muy rocoso que iba a poner las cosas muy complicadas pese a no jugarse nada. El tercero en esta lucha era el Salmantino que jugaba contra el Béjar en casa. 

Finalmente, la emoción que se intuía se multiplicó por diez. Con el Santa Marta descartado después de la goleada del Peña, que finalmente subirá al División de Honor, al Bembibre, la atención se centraba en los partidos de Pizarrales y Salmantino. Ambos comenzaron ganando pero el destino quiso que mediada la segunda mitad el marcador fuera de sendos empates. Con los resultados los nervios comenzaron a aparecer. Tarde de transistores o, mejor dicho, de móviles es lo que se vivió en el Tori con un Salmantino volcado y que llegó a fallar incluso un penalti. Sabían que un gol les daba el ascenso y lo intentaron hasta el final.

Un penalti en el último minuto le dio una victoria que sería la más amarga. Algunos jugadores todavía no lo sabían y lo celebraron por todo lo alto. Sin embargo, el rumor se extendió rápido y se convirtió en real. El Salmantino no fue el único que marcó en el último minuto. El Pizarrales, por mediación de Duglas David, también lo había hecho para llevar a su equipo a Liga Nacional por segunda vez en su historia. Esto sí es fútbol.

En el otro lado, el Guijuelo, que acompañará al Béjar en Provincial el año que viene. Su derrota ante el Santa Marta y la victoria de los perseguidores le ha destinado a un descenso que parecía casi imposible hace unas jornadas. 

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