Cuando Augusto Pimenta encargó la construcción del estadio Helmántico, no pensaba que le esperaría semejante destino. Después de vivir varios ascensos y numerosas goleadas a los equipos más grandes del país, se encuentra actualmente en el más absoluto de los abandonos. Nadie sabe para qué servirá en el futuro uno de los campos más admirados del país. Las opciones son diversas y ninguna parece especialmente agradable para el salmantino nostálgico de la Unión.

En este momento, aunque suene extraño, continúa siendo propiedad de la Unión Deportiva Salamanca. El club, que nació en 1923, todavía se encuentra en proceso de liquidación puesto que todavía no se ha aprobado el plan de liquidación presentado por los administradores. Hasta que no sea así, de ellos depende cualquier aspecto relacionado con el estadio.

El paso siguiente será la subasta de las instalaciones por parte de la Agencia Tributaria, un trámite que ya está en marcha y que podría materializarse en breves fechas. Pasaría por lo tanto a pertenecer a quien decida pujar por él. Si la subasta se decreta desierta, quedaría en manos de Hacienda que a su vez podría adjudicarlo a quien considerara oportuno o incluso devolverlo a su actual propietario, la Unión Deportiva Salamanca, siempre y cuando no haya completado su proceso de liquidación.

Por lo tanto, un proceso denso, posiblemente largo y farragoso que no augura un final demasiado positivo para un icono de la ciudad.

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